Lucha de Culturas

Lucha de Culturas

28 abril 2011

De la Lucha de Culturas en Bolivia


















Los Movimientos Originarios-Populares
Construyendo Autonomía y Democracia Multicultural





Osmín Juárez SS 27 de Abril 2011




Abstract




La Movimientos Originarios-Populares son determinantes en la democratización de Bolivia. En la primera década del Siglo XXI, su Lucha Cultural encabezó revoluciones que los consolidaron como agentes del cambio sociocultural y están desmontando las estructuras de poder instauradas por cinco siglos de colonialismo. La Lucha de Culturas está articulando alternativas al fracaso de la democracia liberal y la crisis que profundizó desde su implantación en los 80s. En ese sendero, la democratización Originaria-Popular tiende a eliminar el carácter elitista, mercantilista y neo-colonialista de las formas de gobierno occidental; y están construyendo una visión de Democracia Autóctona a través del ejercicio de la Cosmovisión y los Principios Comunitarios de las Culturas Originarias. Con esa visión se ejercen los significados de Autonomía y Auto-gobierno, que van configurando un proceso de descolonización, tendiente a erradicar la dominancia de la Cultura Occidental. La lucha cultural va creando espacios donde las Naciones Originarias y Movimientos Populares, ejercen el poder a través de sus formas ancestrales de organización social en armonía con la naturaleza, intentando administrar sus propios territorios y recursos. Esta Cosmovisión es compartida y dinamizada por la mayoría de la Población Boliviana, que a través de la articulación de Comunidades Autónomas, le están dando contenido a la Democracia Multicultural.




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Introducción







No queremos, ciertamente,
que el socialismo sea en América calco y copia.
Debe ser creación heróica. Tenemos que dar vida,
con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje,
al socialismo indo-americano.
He aquí una misión digna de una generación nueva

José Carlos Mariátegui 1928





Los Pueblos Originarios de América han desarrollado una Lucha Cultural desde los inicios de la invasión y colonización de los imperios europeos. Concibiendo la cultura como todo lo que hacemos, ejercemos, creamos, desarrollamos y reproducimos en las sociedades; la noción de la Lucha de Culturas, la defino como la confrontación histórica entre Movimientos Socioculturales impregnados de la Visión Cosmogónica Originaria y la Concepción Antropocentrica Occidental: Son dos totalidades culturales antagónicas, incompatibles e inconciliables en sus formas de ver e interactuar con el mundo en que vivimos. Y por ende, co-existen en permanente confrontación en todas las esferas de la sociedades Americanas; donde el colonialismo ha sido un proceso de transculturación u occidentalización que domina hasta el presente. El poderío occidental se evidencia en los gobiernos, religiones, idiomas, valores y tradiciones. Pero esa dominancia no ha sido hegemónica, ni homogénea. Los Pueblos Originarios han resistido logrando mantener gran parte de su herencia cultural en América, y en Bolivia son la mayoría de la población ejerciendo su organización social, Cosmovisión, idiomas, valores y costumbres. En lucha por su herencia cultural han sobrevivido y vencido gran parte de las políticas de asimilación y eliminación cultural que las élites coloniales y el estado-nación han desarrollado a largo de cinco siglos.

La denomino Lucha Cultural porque en ese proceso histórico, la cultura es el medio y el fin de la lucha. Como medio, la Cultura provee a los Pueblos Originarios de una Cosmovisión o ideología a ejercer y practicar, de sistemas simbólicos donde los idiomas son centrales, costumbres, ritualismo y vestimenta originaria, que los arman de una identidad étnica opuesta a la occidental. La identidad étnica ha sido central para el desarrollo de los Movimientos políticos de los Pueblos Originarios/Indigenas/Autóctonos, como principales expresiones e instrumentos socioculturales de lucha contra los poderes establecidos. Observamos una creciente tendencia de crecimiento de identidades en la esfera sociopolítica de los Movimiento Originarios y Populares, haciendo énfasis en su etnicidad, como formas de resistencia y lucha frente a los procesos hegemonicos de la globalización, la homogenización y discriminación de los estados imperiales y nacionales. En ese esfuerzo, es evidente que lo Originario/Indigena/Autóctono, es el elemento central que los Movimientos convierten en diferencias culturales socialmente relevantes ante la cultura dominante, articulando una identidad étnico–cultural, para utilizarla como punta de lanza en su lucha hacia un fin ulterior: perpetuar las Culturas Originarias, preservando el espacio socio-natural que les garantiza reproducirse y reproducir el ser Originario/Indigena/Autóctono.

Desde la perspectiva Originaria, la colonización sólo ha cambiado formas a lo largo de la historia. Por ende, resistencia y lucha se han convertido en una cultura/ejercicio de irreverentes insurrecciones, que a veces han desembocado en revoluciones. En ese sendero, las insurrecciones de Tupac Amaru en el Cuzco y Tupac Katari en La Paz en 1781, tienen un significado simbólico especial. Los vocablos ‘Amaru’ en Quechua y ‘Katari’ en Aymara, se refieren a “quien se levantará un día para re-establecer la armonía y liberar Los Andes de la opresión colonial”; que a su vez obedece al principio dualista, fundamental en las Culturas Andinas, que se activa, “Cuando el orden sociocultural esta roto, una reacción común es la aparición de Movimientos que buscan restaurar la armonía encontrando el principio unitario que pueda restablecer el equilibrio cosmico y/o social a través de una transformación radical de la sociedad, un cambio conocido como pachaqutec” (Rosengren 2002:6, 8, énfasis en el original, mi traducción). De ahí, resulta evidente que los principios culturales le dan direccionalidad a la lucha, donde pachaqutec significaría regenerar las Culturas Originarias erradicando las formas de colonialismo existentes en Bolivia, que implica el accionar de movimientos étno-políticos Originarios y Populares.

En ese devenir, la Lucha Cultural de los Movimientos Originarios y Populares tiene un carácter multidimensional: Es una lucha por los derechos humanos, contra la opresión y la represion, la marginación y el racismo. Y principalmente, una lucha por recursos fundamentales para la sobrevivencia y el mantenimiento socio-económico y cultural de los Pueblos Originarios, como es el acceso a sus territórios ancestrales, a la naturaleza: La Pachamama, donde la Cosmovisión Originaria tiene su fundamento. En general, es una lucha por la emancipación, autonomía y autodeterminación. En terminos occidentales: los Movimientos Originarios y Populares han desarrollado una lucha eminentemente democrática.

Siendo la ‘democracia’ el modelo sociopolítico del dominio neocolonial occidental, en Bolivia, la Lucha Cultural de los Movimientos Originarios y Populares se ve obligada a definirse como democratización: Redefiniendo, ampliando ese modelo de democracia a partir de sus Principios Culturales. En sí, se trata de una lucha por recuperar, preservar y controlar recursos estratégicos que garanticen la sobrevivencia y perdurabilidad de las Culturas Originarias. En ese sentido, es una lucha contra la cultura dominante por el poder sociopolítico que del espacio local adquiere una dimensión nacional. Por eso, en el análisis aplicó una perspectiva donde: “la política es todo lo relacionado al poder y el poder político es control de recursos” (Kurtz 2001, mi traducción). La cual sigue reflejando la realidad neocolonial de Bolivia, pues se siguen saqueando los recursos naturales del país, que durante siglos han permitido que élites occidentales esten gobernando y nuevos descubrimientos de gas y petroleo, crean nuevos conflictos por el control de esos recursos que afectan la existencia de la democracia en Bolivia.

Un conflicto central se da a partir de la inexistencia del principio de igualdad inherente a la democracia, que no se aplica a todas las personas que existen en Bolivia. Por el contrario, las desigualdades entre ellas son enormes y reveladoras sobre todo en materia socio-económica. Los centros del poder global: la ONU, FMI (ver Índice de Abreviaciones), y otros, consideran a Bolivia como uno de los países “más pobres” de América Latina. Sin embargo, un análisis crítico de este discurso descubre una realidad paradójica: la existencia de pobres en un país muy rico como producto de la colonización. Se trata de la gran mayoráa de la población: los Pueblos Originarios. Ellas y Ellos son el 62 % de la población y representan 36 Pueblos y Culturas (CPE). Los Aymaras, Quechuas, Guaraníes y demas Pueblos Originarios, han sido históricamente la población dominada, y por ende en constante lucha contra las élites coloniales y las dictaduras militares que han gobernado y administrado el estado en función de sus intereses socio-económicos. Esta realidad revela la cultura e ideología racista, que desde los poderes establecidos legitima las formas de opresión, explotación y marginación sobre los indios, antes en nombre de Dios y ahora en nombre de la Democracia.

Los Pueblos Originarios son conscientes de la existencia de grandes y extensas riquezas naturales en Bolivia, mismas que han financiado gran parte del desarrollo industrial y socio-económico de España y Europa, y que por derecho histórico les pertenecen. Por eso, su lucha socio-económica por recursos está articulada a una lucha por derechos étnico-culturales, que cuestiona la cultura occidental-española, cuya estratificación en grupos sociales subordinados y jerarquización en culturas dominadas, revela una estructura de poder que histórica- y sistematicamente ha violado los derechos que les otorgan sus propias leyes. Esta tendencia continua aún cuando Bolivia es uno de los pocos estados nacionales que han suscrito la Convención 169 de la OIT de 1989, que expresamente otorga una serie de derechos a los Pueblos Originarios del mundo y que es ley en Bolivia a partir de 1991. Esta realidad hace tambien conscientes a los Movimientos Originarios y Populares que tanto derechos como recursos serán conquistas de su Lucha Cultural.

La conquista de derechos y recursos ha sido el producto de revoluciones. De un gran significado simbólico es la revolución de 1952, donde Movimientos de mineros, campesinos y Originarios vencierón al ejército nacional. Esta afectó la estructura de poder y abolió importantes remanentes del colonialismo español. En materia de derechos eliminó el previlegio al voto de los hombres mayores de 21 años que sabían leer y escribir en español, e instauro ese derecho para todas y todos los Bolivianos adultos independientemente de su sexo y estado social. En materia de recursos, se decretó una reforma agraria que redistribuyó la tierra de las haciendas en parcelas individuales a las familias que habían trabajado en ellas; y prohibió el pongueaje, un servicio que los Pueblos Originarios estaban obligados a rendir a los grandes terratenientes (Rosengren 2002:9). La revolución logró que los Pueblos Originarios pasarán a ser sujetos con existencia legal y derecho a participar en elecciones nacionales, un avance en la democratización de Bolivia.

En Bolivia se vivió más de una década de gobierno civil del MNR (1952-1964), con apoyo de los Pueblos Originarios, que abrió una vía para mantener las conquistas socio-económicas. Central fue el acceso a la tierra, asi como para ir conquistando espacios en la arena sociopolítica nacional y desarrollandose como actores etno-políticos. Al final los cambios fueron insuficientes. Pues eran parte de una “estrategia nacional de asimilación de los Pueblos Originarios hacia una ‘campesinización’ implementada por el MNR. Que fue retomada por los siguientes gobiernos militares en el llamado ‘Pacto Militar Campesino’”; siendo cuestionado y entró en crisis a finales de los 60s, siendo eliminado en 1971 por otro gobierno militar que en alianza con las antiguas elites terratenientes, retrocedieron la reforma agraria (Ibid.:15s, énfasis en el original). Esto obligó a los Movimientos Originarios y Populares a buscar en sus raíces culturales, alternativas de nación y democracia como objetivos centrales de su Lucha Cultural.

El resultado de este esfuerzo desemboca a principios de los 70s, en la emergencia de una teoría étnico-política Originaria llamada Katarismo. Inspirada en Tupac Katari y creada por intelectuales del entorno urbano, se describe como la recuperación de la “memoria lejana” que había sido oscurecida por la “memoria cercana” de la reforma agraria y la lucha de los sindicatos. Ante el fracaso de la reforma agraria y los sindicatos, Tupac Katari se convierte en el ícono simbolico de las raíces étnicas y culturales de los Pueblos Originarios. El katarismo hace enfasís en valores y expresiones culturales: lenguaje, música, vestido, etc., que sirven no sólo como símbolos, sino que tienen un valor en sí mismos, que realzan lo étnico/autóctono/originario. El Katarismo tuvo buena aceptación y fue retomado como ideología política por movimientos que lo difundieron y de esa manera sobrevivió la represión de las dictaduras militares reiniciadas con el golpe de estado del coronel Banzer en 1971. El Katarismo se fortaleció al ser retomado en el programa estratégico de uno de los principales movimientos del país: la CSUTCB formada en 1979. Pero debido a la existencia y relación con otro importante movimiento, la COB, se forman dos vertientes de pensamiento que afrontaron la problematica desde dos perspectivas: Una socio-económica de clases explotadas opuesta a otra étnico-política de pueblos colonizados (Ibid.:16, el énfasis es mío). A pesar de esa oposición de interpretación, central en el Katarismo es la noción de la existencia de Naciones Originarias; que deberán desarrollar una Lucha Cultural orientada a formar un sistema democrático incluyente en un estado plurinacional.

A finales de los 70s, Movimientos Kataristas forman partidos políticos y participan en las elecciones nacionales: El MRTK cercano a la CSUTCB y el MITKA representando la visión Indianista. Estos movimientos se fragmentaron y a pesar de no tener éxito electoral; plantearon una visión Originaria de democracia opuesta a la del estado, que otros Movimientos lanzarán como alternativa al modelo que en los 80s toma el poder, abriendo un proceso de democratización en Bolivia y América Latina.

De ese antecedente, este ensayo esboza la noción de la Lucha de Culturas al seno del proceso de democratización en Bolivia, interpretando las dinámicas en las luchas de los Movimientos Originarios-Populares por Autonomía y Democracia Multicultural.



De las Dictaduras Militares a las Democracias Liberales


Las luchas por re-definir la democracia en América Latina, respondieron a la prolongada crisis de los regimenes autoritarios, que enfrentaron insurrecciones y revoluciones Originarias, Campesinas y de Izquierda en el Siglo XX: México 1910, El Salvador 1932, Guatemala 1944, Bolivia 1952, Cuba 1959, ... Su continuación experimenta un crescendo en los 60-70s, en una lucha político-militar que desarrolló un audaz accionar guerrillero y vastas movilizaciones populares que le pusieron fin a la era de las dictaduras militares, abriendo una étapa de democratización en los 80s. Pero a pesar de esas luchas heróicas, la Izquierda Tradicional (IT), NO tomó el poder; que fue asumido por élites empresariales, que articularon los gobiernos de la Democracia Liberal (DL).

La Democracia Liberal fue impuesta por el imperio USA, a través de los gobiernos de Reagan y Tatcher en los 80s. Fue el modelo capitalista que le dio contenido a la dimensión política de la globalización, activandose la Cultura Imperial Capitalista: el ejercicio por designio imperial del capitalismo. Proceso en que el imperio USA y sus aliados cercanos, globalizaron su política nacional haciendo énfasis en la re-estructuración económica, dictando el ejercicio del ‘neo-liberalismo’, que fue expandido y auspiciado por el BM y FMI. En ese contexto, la DL se define como un mundo de individuos libres, ejerciendo sus derechos de ciudadanos y disfrutando del gobierno de la ley y el orden, bajo la protección de un estado mínimo pero ‘benevolente’. Estos individuos eligen sus preferencias en todos los dominios de la esfera pública: económico, social, político, religioso y cultural. Pero la crisis continuó aún sin gobierno militar, y se profundizó debido a la devastación económica y social causada por la combinación de la deuda internacional y las reformas ‘neo-liberales’. Que ampliaron y profundizaron la pobreza, la marginación política, violaron las leyes, los derechos humanos y fueron corruptos e incapaces de cumplir las promesas democráticas. Observamos estados militarizados e intolerantes al disenso, usando la violencia contra la protesta de los Movimientos Originarios-Populares afectados por la re-estructuración económica. El Siglo XX se queda en la memoria con estigmas brutales, donde el estado fue en extremo corrupto y peligroso: (1) con las dictaduras militares y (2) con los estados nominalmente democráticos que legitimaron e institucionalizaron regimenes de terrorismo de estado.

En esas crueles realidades, se consolidaron las democracias liberales y con ellas, el ejercicio brutal del modelo ‘neoliberal’ capitalista – mientras el proyecto socialista se revertía y su mundo desaparecía del este europeo iniciando los 90s. En consecuencia, la cultura occidental concentró su mayor poderío en la historia, expandiendose como Cultura Imperial Capitalista (CIC). Ejercicio que invadió el mundo y Cultura Socialista, profundizando la crisis de la Izquierda Tradicional; que del intento fallido de asaltar el poder, se dividía y sufría el eclipse del paradigma de la Lucha de Clases, quedando desarmada de alternativas y deambulando en el caos.



De la Lucha de Clases en el Siglo XX . . .


Del caos resurgieron los Pueblos Originarios iluminando la penumbra que agobiaba a la Izquierda y con sus luchas ancestrales redimensionaron “el problema indígena en el problema de la tierra”, planteado por Mariategui (1928:44). Pero cuestionado y estigmatizado por la colonizada devoción obsesiva de la Izquierda Tradicional al paradigma de la Lucha de Clases, que convirtió la teoría-idelogía de Izquierda en catequesis. Dogmas que velaron la praxis militante como “el colonizado que durante muchos años asumió como colonizado inclusive la teoría y la práctica revolucionarias”, y se negó a reconocer su ‘opuesto’ originario (Dalton 1970-73:128s). Develando colonizados en la última década del Siglo XX, los Pueblos Originarios amplían la perspectiva étnico-política, y a través del ejercicio de sus principios culturales articularon la Izquierda Amplia (IA), complementando en Ella, la diversidad de Movimientos Originarios y Populares en un irreverente e insurrecto accionar contra la política tradicional y la democracia liberal.

En esas luchas, la Izquierda Amplia tiende a superar: (1) El énfasis de la DL en partidos políticos, elecciones, instituciones y el estado. (2) La teoría-idelogía dogmatizada de la izquierda tradicional, que ha reducido la perspectiva socio-económica a un análisis clasista, que le otorga supremacía a las fuerzas económicas, al partido ‘único/de cuadros’ de y la clase obrera, vistos como los sujetos privilegiados de la historia que vanguardizarán la insurrección y dirigirán la revolución; y que deben ser vistos como los guías ‘deificados’ de las ‘masas’. Y de los intentos fallidos de asaltar el estado por élites revolucionarias y construir socialismo ‘desde arriba’, sufrimos una pausa de la lucha armada como el eje central para tomar el poder y transformar la sociedad.

Transformar las sociedades Americanas exige resolver esos problemas del Siglo XX, intento que nos exige un proceso de descolonización/desenajenación teórico–ideólogica y el ejercio de la amplitud y la complementariedad de las Dialécticas Materialista y Originaria, para comprender e interpretar las realidades del Siglo XXI. Esfuerzo en que nuestras sociedades brindan suficiente evidencia empírica para ampliar el paradigma de la Lucha de Clases, puesto que el concepto de ‘clase social’ ha perdido poder descriptivo e interpretativo de los sujetos/actores en insurrección y de los procesos revolucionarios que estamos observando en el Continente, y Bolivia es un ejemplo central. Una razón: las élites coloniales y los estados nacionales NO industrializaron las sociedades, creando una incipiente ‘clase obrera’. En la mayoría de los casos, basados en sistemas semi-feudales/capitalistas dependientes, explotaron una amplia población ‘campesina’. Concepto que tampoco describía, sino que escondía la amplia diversidad de Pueblos Originarios, aún siendo la mayoría de la población en Bolivia, Guatemala, ... que se aferraban a la Tierra y defendían sus territorios como principio básico para preservar las Culturas Originarias. En esa permanente Lucha por las Culturas Originarias, observamos un salto cualitativo en el accionar de los Pueblos Originarios y sus Movimientos Sociopolíticos, pasando de la resistencia a una lucha por el poder, que los ha convertido en factores de poder real a nivel local y en ascenso al nivel nacional; ocupando irreverentes el centro de la escena sociopolítica con una Alternativa Revolucionaria para las multitudes colonizadas de América. Proceso que lleva ...



. . . a la Lucha de Culturas en el Siglo XXI


La Lucha de Culturas en el Siglo XXI amplía la Lucha de Clases, intentando aportar a la lucha de ideas y al debate que configure soluciones ‘al problema del poder’; que la Izquierda Tradicional, NO resolvió en el Continente, a pesar de décadas de lucha armada guerrillera – con la paradigmática excepción de Cuba y temporalmente Nicaragua. Esas experiencias fallidas nos han demostrado que reducimos nuestro poder y acción, al reducir el análisis en el concepto ‘clase’, llegando a un obrerismo/campesinismo, que separa, aisla, excluye y confronta a Movimientos, Agrupaciones, Identidades de Izquierda, y a los Pueblos Originarios y grupos étnicos que articulan la amplia diversidad sociocultural de las sociedades Americanas. Por el contrario, el concepto ‘cultura’, brinda una Ideología y Alternativa diametralmente opuestas a la cultura occidental dominante, que articula y une la diversidad étnica y sociocultural en el ejercicio del consenso sociopolítico; que NO exige subordinación, ni la perdidad de identidades, sino que las complementa en las luchas por una visión conjunta que plantea alternativas a la crisis de la DL, para construir poder y resolver los problemas que irán transformando la sociedad.

Ejerciendo esa visión, los Movimientos Originarios-Populares resurgen irreverentes y potentes consolidanse como ‘nuevos‘ sujetos y actores que redefinen el accionar político, enrumbandolo a la descolonización del Continente, lo que exige la regeneración de las Culturas Originarias como Alternativa a la pobreza impuesta por la cultura occidental. En esa lucha, han reemplazado la revolución por la democracia: la democracia tiene un potencial revolucionario para transformar la sociedad, abriendo un sendero para construir Poder Popular. Esfuerzo en el que han abordado la visión de Antonio Gramsci, que plantea una “guerra de posiciones”, en lugar de una “guerra de maniobras”. La guerra de maniobras inspiró y desarrolló una Cultura Guerrillera que NO tomó el poder, y pasó a ser la retaguardia estratégica de la Izquierda Continental: las FARC-EP y el EZLN son ejemplos centrales. Mientras que la guerra de posiciones se basa en un proceso de subversion cultural, que los Movimientos Originarios-Populares están desarrollando, y se refiere al proceso de transformar los sistemas de valores culturales occidentales, la moralidad individual y las relaciones y organizaciónes sociales, como principio básico e inmediato para ‘crear poder popular’ de una forma progresiva y relativamente pacifica ‘desde abajo’. Es una Lucha de Culturas, donde las clases se complementan en los Movimientos Originarios-Populares, que son los sujetos y actores que están resolviendo los problemas centrales de la Izquierda, innovando, dinamizando y potenciando sus luchas contra la Cultura Imperial Capitalista en el Siglo XXI.



Democracia Liberal contra Democracia Autóctona



En el umbral del Siglo XXI, la cultura o ejercicio por designio imperial del capitalismo sufrió derrotas cruciales a manos de los Movimientos Originarios-Populares en varios países de América Latina, que evidenciaron el fracaso de la DL. Esas luchas abrieron una etapa democratizadora con una visión de ‘participación popular’, y un discurso de equidad asumidos como derechos inalienables, que las élites empresariales, militares y financieras enquistadas en el estado neoliberal han violado sistematicamente. En Bolivia, como veremos adelante, los Movimientos Originarios-Populares ejercieron poder, articulando alternativas de Democracia Autóctona (DA). Central fue la acción y participación directa de las personas en la definición y el ejercicio de sus derechos en el sistema político. Su construcción sustituye el elitismo y exige una radical descentralización del poder del estado, que rememora el significado original de democracia: ‘gobierno del pueblo’. En consecuencia, las estructuras del estado y la esfera pública son dominadas por la diversidad de Movimientos Sociales que historicamente han sido marginados y excluidos de los asuntos del estado. Son sujetos y actores políticos colectivos haciendo énfasis en derechos grupales sobre derechos individuales, dirigiendo las instituciones locales relacionadas a su vida diaria; desde donde las/los excluidos, construyen ciudadanía y poder ’desde abajo’.

De la Democracia Autóctona se intenta construir una visión de soberanía popular descentralizada y plural. Gracias a Gramsci compredemos que los Movimientos Originarios-Populares en Bloque, construyen una concepción de Hegemonía. Que implica la construcción de una Cultura, o el ejercicio de una voluntad colectiva ‘desde abajo’. En ella se expresa la busqueda de la unidad de la diversidad de sujetos sociopolíticos autónomos y colectivos. Es una lucha por la hegemonía cultural: los Movimientos Originarios-Populares rechazan la DL y la homogenización de las culturas nacionales que las élites coloniales y los estados nacionales de América han impuesto, excluyendolos de la sociedad. Es una lucha por el ejercicio del Poder Popular, Autonomía, Autodeterminación y por vivir bien, de acuerdo con la Cosmovisión Originaria.



De la Cosmovisión Originaria


Los Pueblos Originarios de América se consideran hijos de la MadreTierra, la Pachamama: Deidad central y multidimensional de la Cosmovisión Originaria, omnipresente en la vida diaria, simbolismo y ritualismo de las Comunidades/Ayllus/Marcas de Bolivia y Los Andes. Donde, el fundamento para vivir bien exige relaciones de armonía y equilibrio con la MadreTierra: La vida está regida por los ciclos de la Naturaleza y los principios comunitarios de la sabiduría ancestral. En ese orden, invierno y verano guían y estructuran en tiempo y espacio las actividades socio-economicas y rituales. El principio de equilibrio, determina el momento y proporcion de las interacciones con la Tierra. Socialmente rigen: (1) Reciprocidad: dar para recibir y recibir para dar. (2) Cooperación: intercambio de bienes y servicios en igual proporción. (3) Complementariedad entre lo personal y colectivo: el trabajo se divide en proporciones iguales para todas y todos.

El Cosmos, la Comunidad y la vida en general, se consiben como unidades de dos oposiciones complementarias: Mujer-Hombre, Persona-Comunidad, Comunidad-Naturaleza, ... La armonía depende de la interacción de las partes que es tensa y dinámica; y se da a través del intercambio o por la intervención de una tercera a la que estan subordinadas. Por eso, es importante mantener armonicamente unidos a los opuestos. Se aplica en las Comunidades regulando el matrimonio, el trabajo, acceso a la Tierra y recursos, la actividad política, la relación con el mundo espiritual, ...

El tiempo expresa el ciclo de la MadreTierra y determina un calendario de dos ciclos económicos interdependientes: En verano, las Comunidades se dedican al pastoreo en las cordilleras y en invierno a la agricultura en las precordilleras. Ambas actividades van acompañadas de fiestas y rituales, a los que se unen quienes han emigrado a las ciudades. La interacción es intensa, los pastores bajan a las celebraciones de las chacras y todos suben a compartir con los cerros, que son divinidades y los abuelos de los Pueblos Originarios.

El ritualismo de las Comunidades persigue perpetuar el ciclo de la MadreTierra. Considerado como fragil y cuidadosamente articulado, que hay que respetar y ayudar, para asegurar la transición verano-invierno/invierno-verano, y con ello, la reproducción del ganado y la vegetación. Aúnque la Tierra tiene un poder único y extraordinario, para reproducirse, brinde agua y permita el vivir bien, hay que respetarla manifestando sacrificio, trabajo, fiestas y ofrendas.

Según la Cosmovisión Originaria, el agua salvó a la gente de un cataclismo mitologico creador del mundo actual y es central en el mito fundacional de las Culturas Andinas. Tiene un simbolismo y celebración especial en el solsticio de invierno (21 de junio). Se manifiesta en la limpieza de canales para el buen flujo del agua, y se pide abundancia de agua a la MadreTierra. En esa semana se une trabajo, fiestas y rituales. Se invoca a los cerros-abuelos con cantos, música y bailes. En su nombre hay un intercambio de comidas, bebidas y ofrendas de hoja de Coca. La Coca es uno de los frutos más preciados de la MadreTierra: su hoja es sagrada, lo que implica no pisarla. Se consume para trabajar, celebrar, etc. En Bolivia es un símbolo esencial de la Cultura Originaria.

Las personas acceden a la Tierra por nacimiento, matrimonio o a petición en la Asamblea, que es la instancia donde se discuten los asuntos de la Comunidad. Estos son los significados básicos, que sumados al uso de los idiomas, la vestimenta y simbología, forman una identidad étnica-cultural e ideólogica que impregna la subjetividad y la lucha de los Movimientos Originarios-Populares. Ellos le dan contenido a la Democracia Autóctona, como alternativa al fracaso de la DL, configurando un nuevo proceso de democratización en Bolivia, que veremos a continuación.





De la Lucha Cultural de los Movimientos
Originarios-Populares por la Democratización de Bolivia








¡Volveré y seré millones!
Tupac Katari





La democratización de los 80s sustituyó las dictaduras militares por los gobiernos de la Democracia Liberal; mientras los Movimientos Originarios-Populares, conquistaron espacios convirtiendose en sujetos y actores influyentes de la arena sociopolítica de Bolivia. En ese contexto, su Lucha Cultural se ha desarrollado en dos vertientes que convergen en una visión de Democracia Autóctona, y su incidencia es evidente en la conquista de derechos étnico-culturales al seno del estado, donde a través de Movimientos Kataristas ejercen e influyen en el ejercicio del poder del parlamento y son sujetos permanentes e importantes de la política estatal. Por otro lado, hay Movimientos Originarios-Populares desarrollando una lucha por conquistas socio-economicas, donde las movilizaciones son sus principales expresiones y están orientadas a recuperar recursos naturales fundamentales que el estado ha privatizado en favor de organismos y compañías multinacionales. Estas últimas son la punta de lanza de las dinámicas neocoloniales del ejercicio imperial capitalista de USAmérica y sus aliados cercanos, que en alianza con el estado Boliviano confrontan a los Movimientos Originarios-Populares, ampliandose la democratización.



De la Democracia Liberal en Bolivia


En Bolivia, la Democracia Liberal se implemento por el gobierno del MNR presidido por Victor Paz Estenssoro. Condicionado por los prestamos del BM y FMI, promulgó el Decreto Supremo 21060 el 29 de agosto de 1985, legalizando una re-estructuración que permitió la ‘liberalización’ de la política económica y la apertura a la economía de mercado. Esto llevó a la privatización del aparato productivo estatal y los recursos naturales de Bolivia. En consecuencia, en 1986 se cerraron las minas nacionales ocasionando el despido de al menos 25000 mineros, y en los 90s se privatizarón el gas natural, el petróleo y el agua (Chávez 2005).

En ese proceso, la DL configuró: (1) Un estado mínimo impregnado de la ideología neoliberal, impotente ante las Compañías/Corporaciones Multinacionales (CM), pero con una burocracia grande y un ejército fuerte para defenderlas de las protestas de la población. (2) Un poderoso elitismo empresarial, formado por un oligopolio de Compañías Multinacionales, que gracias a la política estatal se apoderaron de los recursos estratégicos y son las que deciden el futuro de Bolivia. (3) Un mercado capitalista omnipresente, considerado como la máxima expresión de desarrollo sociocultural y el principal mecánismo para resolver los problemas de la sociedad.

La DL causó el cambio de estado nacionalista a estado neoliberal, cuyas políticas, al beneficiar alta- y exclusivamente a las elites empresariales multinacionales y tradicionales, pero afectando gravemente a la mayoría de la población, profundizaron la crisis ya existente en Bolivia. Tal situación obligó a los Movimientos Originarios-Populares a buscar alternativas democráticas en su herencia cultural.



De la Democracia Autóctona: Asambleas, Autonomía y Consenso


La Democracia Autóctona expresa y dinamiza las formas ancestrales de auto-gobierno local, en territorios y Comunidades Autónomas/Ayllus/Marcas del campo y la ciudad. Ellas son las unidades básicas de organización social comunitaria, basadas en relaciones de parentesco y residencia. Tienen una estructura flexible y creciente, que dependiendo del contexto geografico, pueden, desde la familia, articular varios niveles de organización hasta conformar federativamente la región (Rosegren 2002). Constituyen la forma Originaria de propiedad de la tierra y territorios, la organización productiva y de defensa militar (Quispe 2002). En las Comunidades Autónomas (CA), la actividad sociopolitica se estructura en Asambleas articuladas por familias y sus delegados, que gozan de Autonomía. Las/los delegados eligen a los responsables de coordinar la actividad comunitaria, organizar y convocar a las Asambleas. Se tiende a la máxima participación de delegados para construir Consensos, y las decisiones que resuelven los problemas de la Comunidad. Las Asambleas tienen una estructura de administración y conducción a cargo de líderes comunales, secretarios y suplentes, que NO pueden tomar decisiones, ni ejercer poder, si la Asamblea no lo mandata. Comunitariamente se ejerce el principio de mandar obedeciendo: las/los responsables del gobierno local obedecen el mandato de la Comunidad. Ejercicio difundido por los Pueblos Originarios del Suroeste Mexicano articulados en el EZLN.

Las Asambleas se organizan periodicamente o cuando el caso lo requiere y constituyen el máximo organo de decisión comunitaria. Los principios de Consenso y Autonomía son centrales para definir e implementar las decisiones de las Comunidades. La costumbre aspira al máximo consenso. Basta que una persona disienta o genere conflicto para que el asunto se siga discutiendo, y que la decisión se aplaze para otra Asamblea o pueda ser anulada. Y aún cuando los principios comunitarios de la Cultura Originaria sobreponen los derechos del colectivo a los de la persona, las Asambleas no ejercen coerción sobre las personas/familias que disienten – se respeta su derecho de autonomía para desarrollar sus actividades en la Comunidad, y las decisiones tienen validez en los territorios de los involucrados. El poder esta disperso en las personas, que en las Asambleas evalúan la actividad de la directiva para realizar cambios, si es necesario; o en base al principio de rotatividad, que persigue amplia participación e impide que personas pernanezcan prolongadamente en la directiva. En general, la concepción, las relaciones y el ejercio del poder están orientadas a preservar y reproducir el vivir bien en armonía y simbiosis con la Naturaleza, y en función de la Comunidad.



Asambleas, Autonomía y Consenso contra Democracia Liberal


El ejercicio del poder y Gobierno Local de la Cultura Originaria, son incompatibles a las formas de gobierno occidental de la DL: (1) El principio de mayoría simple en las elecciones de la DL, es contrario a la busqueda del consenso máximo en las Asambleas de la Cultura Originaria. (2) Una estructura de estado que toma decisiones sin consultar con los ciudadanos, es contraria a las Asambleas que toman decisiones y ejercen poder a partir del consenso de la Comunidad. (3) La concentración de poder en élites y un estado que gobierna sobre todos, es contraria a la Autonomía que gozan y el poder que reside en las personas/comunidades. (4) Las relaciones de poder de la DL priorizan políticas socio-económicas en función de elites empresariales, contrarias a las relaciones de poder de las Asambleas, cuyas políticas estan en función de la Comunidad.

Esta incompatibilidad entre formas de gobierno desembocó en conflictos por garantizar derechos y recursos. Los Movimientos Originarios-Populares, ven en las privatizaciones legalizadas y ejercidas por los gobiernos neolibelares, el neocolonialismo de los estados imperiales y sus compañías multinacionales que continuan la explotación y saqueo de los recursos naturales de Bolivia. Dañando en grado sumo a la MadreTierra y el vivir bien de las Naciones Originarias; por eso redimensionaron sus luchas ancestrales contra la usurpación de sus territorios.

En ese esfuerzo observamos en Bolivia, el despliegue de una diversidad de luchas en los 90s: Un grupo Indígena y de Izquierda, retomando las experiencias de los Movimientos Guerrilleros de Centroamérica: URNG, FSLN y FMLN, funda el EGTK. Irreverente accionar que impactó al estado y la nación con sabotajes – lucha que falló al ser encarcelados sus dirigentes y desarticulada la Guerrilla en 1992. Un mayor impacto y éxito en la reactivación de la movilización, tuvieron los Pueblos Originarios de tierras bajas. De una fuerza simbólica especial fue la “Marcha por el Territorio y la Dignidad”, que 800 mujeres, hombres y niños de diez Naciones Originarias, iniciaron en agosto de 1990 desde el oriente del país, y en 34 días recorrieron 700 km hasta La Paz. La marcha despertó y dinamizó a su paso, una gran esperanza y solidaridad de la población, y en la entrada a la ciudad les esperaban las Naciones Originarias de occidente. El encuentro fue muy emotivo y potenció un sentimiento de unidad en la lucha por reconquistar sus territorios y recursos (Rosengren 2002:17). Articulados en la CIDOB, los Pueblos Originarios de oriente continuaron en movilización, potenciada por otros Movimientos, y complementada con la presentación de una Alternativa Autóctona de Democracia en la arena política.

En las elecciones de 1993, los Kataristas liderados por Victor Hugo Cardenas, forma el MRTKL y en alianza con el MNR salen victoriosos. Cardenas se convirtió en el primer vicepresidente Originario de Bolivia, lo que posibilitó la presentación de la visión de Democracia Autóctona en la ceremonia inaugural del período de gobierno en la sede del parlamento. El 6 de Agosto de 1993, convertido en ex-oficio presidente del congreso, flanqueado por su esposa luciendo una exuberante vestimenta Originaria, y de la laureada del premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, con un multicolor traje Maya; Cardenas inicio su discurso diciendo:


"Después de 500 años de silencio colonial y 168 años de exclusión republicana, hemos llegado al momento de decir nuestra verdad. Nuestra historia ha sido una permanente lucha por justicia y libertad, por una democracia multiétnica y multicultural. Hoy estamos entrando a la era de un nuevo pachakuti, a un cambio fundamental. Nosotros los Bolivianos, unidos, estamos iniciando la transformación de esos 500 años de exclusión y marginación" (Albó en Lee Van Cott 1994:68, énfasis en el original, mi traducción).

La cita brinda un ejemplo de como las Culturas Originarias se posicionan en uno de lo principales escenarios de la política nacional. Albó hace énfasis diciendo que en la ceremonia, Cardenas envió mensajes especificos (que no fueron traducidos) en Aymara, Quechua y Guaraní a esas Naciones Originarias (Ibid.). Lo que significó una victoria simbólica de la Lucha Cultural que ímplica el reconocimiento de los Pueblos Originarios, como portadores de una alternativa democrática caracterizada por lo autóctono de Bolivia: lo multicultural y multietnico.


Lo Autóctono se posiciona al seno del estado en la reforma de 1994 a la Constitución de 1967, que reconoce a Bolivia como un estado multiétnico y pluricultural. Además, el estado reconoció derechos sociales, económicos, políticos y culturales en una serie de leyes que garantizan acceso a la tierra, personería juridica de la Comunidades Indigenas y establece como idiomas oficiales el Aymara, Quechua y Tupi-Guaraní, además del Español (Rosengren 2002:19s). Pero la ejecución de estas leyes debe conquistarse, lo que significa identificar a los Movimientos Originarios-Populares que subvierten el orden de la Democracia Liberal.


De los Movimientos Etno-políticos Originarios-Populares


Los Pueblos Originarios han vivido en permanentes luchas contra la cultura dominante, que han potenciado sus mitos guerreros e identidad etnica-cultural. Enfrentaron bélica y pacificamente a los conquistadores, a las élites coloniales y los estados nacionales, haciendo de la “insurrección el eje de su mitología y del enculturamiento su estratégia de resistencia” (Fajardo 2003). En esas luchas, han superado la dispersión y el aislamiento geografico en las últimas décadas del Siglo XX, resurgiendo en irreverentes y potentes Movimientos, que han articulado y forjado una identidad híbrida que revive su esencia y pasado cultural Originario; y ejerciendo su principio fundamental, lo complementan con elementos Populares de la cultura occidental, articulando Movimientos Etno-Políticos Originarios-Populares, que dinamizan y difunden una misión descolonizadora.

Con esa misión, el altiplano es la base del Movimiento Indianista, integrado por una mayoría campesina que se moviliza en las Comunidades alrededor del lago Titicaca. Su ideología es la Cosmovisión Originaria y se resiste a la política de asimilación cultural e identidad ancestral, desarrollando una lucha contra el estado, por el proyecto autodeterminativo de la Nación Aymara; practicados por Tupac Katari (1734) y Zárate Willka (1899) (Ibid.). En ese esfuezo, se disloca y se despliega cercando La Paz como en el pasado colonial, expresando un discurso y presentando una posición sociopolítica radicalizada en relación al Movimiento Cocalero.

El Movimiento Cocalero es creatura de las políticas del estado neoliberal, que al privatizar la empresa y minería estatal en 1986, causó un éxodo de los mineros. Que siendo rechazados de varios lugares, ocuparón las tierras inhóspitas del Chapare en el trópico de Cochabamba. La adversa situación obligo a miles de familias a una re-campesinización en los 90s. Con pocas opciones se dedicarón al cultivo de la coca como fuente de su subsistencia, que cultivada para el consumo familiar y uso ritual, también se cultiva y usa en lo profundo de la selva como materia prima de la cocaína, industria ilegal que siempre demanda la hoja de coca (Ibid.). Dado que la cultura occidental ha satanizado la Coca y su cultivo es perseguido por el imperio USA, se organizaron para defender sus derechos laborales y el cultivo de la Coca, formando una combativa organización sindical campesina.

Gran parte de la población Boliviana se desplazó desde varios puntos del altiplano y otras partes del país a la ciudad de El Alto. De la frustrada busqueda de empleo en la industria, se dedicaron al comercio informal y otra diversidad de labores para subsistir. Y en defensa de sus derechos y recursos básicos, se organizaron en una Federación de Juntas de Vecinos: FEJUVE, articulando un Movimiento sub-urbano que ha demostrado una alta combatividad contra el estado neoliberal, convirtiendo El Alto en un bastión Originario-Popular.

En occidente observamos un brazo urbano en la FEJUVE, y otro rural en la CSUTCB. Son dos Movimientos Socioculturales que articulan dos vertientes étnico-políticas, con diferencias y rivalidades en la visión y conducción de la lucha Originaria-Popular: (1) El Movimiento Indianista del altiplano, hace énfasis en la cuestión Aymara-Originaria que vía insurreción aspira a refundar Bolivia. (2) El Movimiento Cocalero Sindicalista del trópico, articulado al MSM y agrupaciones de clase media y de Izquierda, sindicatos y sus federaciones, hacen énfasis en elecciones para romper la integridad constitucional. Ambos Movimientos utilizan la figura partidaria y participan en la política estatal, los Indianistas a través del MIP y los Cocaleros a través del MAS.

El MAS no es un ‘partido único/de cuadros’ á la izquierda tradicional. Lo denómino y describo como un Partido de Movimientos: una confederación flexible donde se tiende al ejercicio de la autonomía y la horizontalidad en las relaciones de la diversidad de Movimientos que lo articulan, que conservando sus identidades se unen en la cultura/ejercicio de la ideología de la Cosmovisión Originaria. En ese ejercicio se construyen consensos que persiguen descolonizar Bolivia, donde la lucha por la Cultura Originaria parte del rescate de la tierra, territorios y sus recursos. Esfuerzo en el que no descartan la cultura occidental, complementandose con algunos elementos de ella (ver Mayoral 2011 y Estatuto Orgánico MAS-IPSP 2004).

Los Movimientos del altiplano y el trópico de occidente tienen una mayoría Aymara Quechua, dominante en relación a los Movimientos de las tierras bajas de oriente, con una mayoría Guaraní Amazonica. Los últimos, articulados en la CIDOB y otras Confederaciones hacen enfasís en la autonomía de sus territorios ancestrales y defensa de la Amazonia. Participan en la política estatal, en algunos casos, aliados a partidos tradicionales, y se dan momentos en que se complementan con los Movimientos de occidente. En síntesis: Observamos la articulación de una Izquierda Amplia Originaria-Popular de Movimientos, Sindicatos, Federaciones, Confederaciones, sectores de clase media, Partidos, Organizaciones, agrupaciones, etcetera; que tienden a ejercer autonomía y horizontalidad, conservando sus identidades y en conjunto o por separado, y/o en alianzas, coaliciones, subvierten la cultura neocolonial y su democracia liberal.



La Lucha de los Movimientos Originarios-Populares por la Tierra,
Territorios y sus Recursos es una Lucha por la Cultura




Contra la concepción occidental de que la tierra es un recurso que debemos dominar, explotar, vender/comprar, porque genera riqueza y poder de elites foraneas – pero en detrimento de las Naciones Originarias, los Movimientos Originarios-Populares, que subordinan su significado económico a su significado cosmologico luchan por recuperarla, para garantizar su existencia fisica y cultural. Reconquistar la Tierra exige revoluciónes y del fracaso de la reforma agraria de 1952, se logró introducir el concepto de Tierras Comunitarias de Origen en el sistema legal de la DL en 1996. Pero tal legislación es insuficiente para los Movimientos Originarios que se consideran dueños de los territorios y aspiran a controlar el “suelo, el subsuelo, el sobresuelo y el post-suelo (espacio aereo)” con plena autonomía (Quispe 2002). Y un estado neoliberal que legitima y legaliza la posesión en pocas manos, generó la ocupación de Tierras con una fuerza inusual por parte de diversos Movimientos Originarios y Populares a partir del año 2000, que se derivo en una lucha multilateral por recuperar los recursos fundamentales privatizados vía DL.



La Guerra del Agua en Cochabamba


El estado Boliviano, bajo los auspicios del BM, cedió a la Corporación Multinacional Bechtel, los derechos de propiedad, distribución y comercialización del agua en 1999. Al aplicar la lógica del mercado neoliberal, los precios del agua subieron hasta ser inalcanzables para los salarios de la población, del 300 % en algunos casos (Chávez 2005). Además, la CM Bechtel prohibió la recolección del agua de la lluvia, que tambien se privatizaba. Esta concepción mercantil de la DL chocó con la Cosmovisión Originaria, donde el agua es vista simbólicamente como la sangre de la MadreTierra y considerada como un derecho inalienable. Así, el agua no debería ser considerada como objeto de comercialización, esto inició la rebelión.

Las protestas se dieron de enero a abril del 2000. Iniciadas por los Cocaleros en el Chapare, se fueron extendiendo con la consigna: ¡el agua es nuestra, carajo!, en todo el departamento de Cochabamba. Movilizaciones que se volvieron permanentes invadieron las calles exigiendo revertir la privatización. Las marchas salieron del campo cercando Cochabamba. Las oficinas municipales, las estaciones de policía e instituciones estatales fueron tomadas pacificamente. Las carreteras fueron bloqueadas paralizando toda la región. La respuesta gubernamental fue el envío de la policía y el ejército en defensa de la CM, capturando a 30 activistas. Esto evidenció la subordinación del estado ante el BM y la CM Bechtel. Sin embargo, la población no cedió ante la represión y se organizo en la Coordinadora del Agua. Se hizo un campamento en la plaza arbolada con decenas de miles de activistas que enfrentaron los gases lacrimogenos y las balas. Se resistió y después de semanas de enfrentamientos se venció al ejército que se acuarteló, la policía no salió a las calles, el gobernador renunció y los congresistas desaparecieron. Al final, la guerra del agua costo la vida de 6 personas, más 175 que resultaron heridas. Y con la ausencia de las autoridades estatales, la CM Bechtel fue expulsada, pasando el poder a manos de una población soberana.

La insurreción culminó con la población organizada en Asambleas, que decidierón como en adelante van a administrar y distribuir el agua que les pertenece a todos. Se trata de resolver los problemas heredados de la CM Bechtel: técnicos, financieros, administrativos, etc. Central es la expresión de las personas, de haber satisfecho su sed de democracia ante una DL que favorece a una CM y al capital extranjero. Se construyó una DA, se generó consenso y se inició la construcción de los derechos de propiedad y control del agua en Cochabamba, resolviendo un problema vital de las Comunidades.



La Guerra de la Coca


De la guerra del agua, la confrontación cultural continuó en la guerra de la Coca. Los centros del poder global, a través de una convención de la ONU (1948), han demonizado la planta de Coca catalogandola como una droga. De ahí, el gobierno de USAmérica ha desatado una guerra contra la Coca y sus cultivadores en Bolivia y otros estados Andinos, con el argumento de que es la principal fuente del narcotrafico, que tiene un gran mercado en su territorio. Esta guerra pretende erradicar la planta y su cultivo, chocando con la Cultura Originaria, que la considera como una planta sagrada y uno de los más preciados símbolos de su herencia ancestral.

El Movimiento Cocalero, a través de la Confederación de Productores de Hoja de Coca liderada por Evo Morales han defendido el carácter y cultivo de la Coca, contra-argumentando que la planta no es droga y que además de su simbolismo cultural tiene una amplia gama de propiedades nutritivas y medicinales. Evo Morales afirma que el hombre blanco la ha desnaturalizado convirtiendola en narcótico. La meta de los Cocaleros es la anulación del decreto legislativo 24615 que penaliza la comercialización de la hoja de Coca. La enérgica posición de Evo Morales en este asunto le valió la suspensión del parlamento y la acusación de estar implicado en el negocio ilegal de drogas por parte de la DEA de USAmérica en enero 2002 (Rosengren 2002:19).

En defensa de la Coca se activa el principio de dualidad complementando las opuestas tendencias Indianista y Sindicalista, a través de sus líderes. Felipe Quispe, quién rivaliza con Evo Morales la conducción de la Lucha Originaria-Popular, converge con este en el rescate de su simbolismo cultural, alzando su protesta por la decisión parlamentaria, acusando al imperio USA de tratar de usurpar “esa parte esencial de nuestra cultura” (2002). La guerra de la Coca siguió su curso, enfrentando la lucha por que el cultivo obtenga legalidad al seno del estado.



La Lucha por los Idiomas Originarios


Al seno del estado la Cultural Originaria consolida poder. En las elecciones parlamentarias de 2002, el MAS de Evo Morales obtuvo 35 curules y el MIP de Felipe Quispe obtuvo 6; sumando 41 escaños y el 30 % de la fuerza parlamentaria (Chávez 2005). Con tal fuerza, Quispe y Morales impusieron el uso de los idiomas Aymara, Quechua y Guaraní en los debates de la cámara. Con ello, vencieron la dominancia del discurso en español, eliminando en el plano simbólico la uniculturalidad idiomática impuesta por el colonialismo e institucionalizando la multiculturalidad idiomática Originaria.



La Guerra del Gas y los Hidrocarburos


La lucha Originaria-Popular por recursos y contra el neocolonialismo tomó nuevas dimensiones, dirigiendo una serie de insurrecciones en 2003. La de mayor impacto se dio cuando la CM Pacific LNG forzó al gobierno Boliviano a iniciar acciones para la exportación del gas, privatizado en agosto de 1997, iniciando la guerra del gas.

El Alto fue el epicentro de donde se extendieron las protestas, convirtiendose en enfrentamientos con la policía y el ejército. La ciudad fue militarizada y el ejército masacró la protesta el 12 de octubre: fecha del “descubrimiento de América”, adquiriendo un simbolismo que radicalizó y extendió las protestas a las principales ciudades del país. En defensa del gas, los movimientos Originarios-Populares llamarón a huelga general exigiendo la renuncia del presidente de Bolivia. La convocatoria tuvo eco y se fueron sumando más y más Movimientos a la huelga general, la cual culminó con cinco multitudinarias marchas, que burlando o venciendo al ejército y/o la policía cercaron La Paz e instalaron una gran Asamblea en las afueras del palacio de gobierno el 16 de octubre 2003. Al día siguiente, al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada no le quedo más remedio que renunciar y huir a USAmérica.

Esta insurrección nacional dejo 67 muertos y 400 heridos. Al final, igual que en Cochabamba, el poder quedo en manos de una población soberana que estructurando una Democracia Autóctona y a través de una gran Asamblea – a pesar del intento del MIP, sectores de la COB y la FEJUVE de formar una Asamblea Nacional Originaria para gobernar la nación – se consensuó seguir un mecanismo que no subvirtiera el orden constitucional y la legalidad democrática más de lo necesario. De esa forma, se le concedió el vice-presidente Carlos Meza asumir la presidencia, condicionado a una sola agenda de tres puntos: (1) Reférendum para re-definir la exportación del gas natural. (2) Una nueva ley de hidrocarburos (gas natural y petroleo) que permitiera recuperar la propiedad de estos recursos en manos de las Compañías Multinacionales y el aumento del 18 al 50 % de impuestos a estas empresas. (3) Asamblea Constituyente para definir un nuevo pacto social que marcara un rumbo político y económico de Bolivia (Chávez 2005).

La Revolución Cultural y Democrática continuó en 2005. Ante el incumplimiento del presidente Carlos Meza de la agenda de reformas en el marco de la DL, y al cumplir los dictados del BM y FMI, surgió de nuevo la privatización del agua, esta vez en El Alto y La Paz. Pero encabezada por la FEJUVE, las poblaciones de las ciudades se lanzaron a las protestas expulsando a la CM Suez en enero. Y en mayo cuando el presidente nuevamente presento la misma ley de hidrocarburos de su antecesor, continuaron las protestas. Encabezadas por el MIP y la COB se ocuparon 9 plantas de gas, el resto fueron militarizadas para impedir su ocupación. Los Cocaleros y el MAS, jugaron un papel táctico-dilatorio en esta insurreccion, pero coordinando con los otros Movimientos Originarios-Populares.

El 6 de mayo, se impuso el ejercicio Originario-Popular instalando una gran Asamblea que obligó al presidente Carlos Meza a renunciar y al parlamento a suspender su actividad. Articulando una Democracia Autóctona, los movimientos Originarios-Populares consesuarón nombrar presidente interino a Eduardo Rodriguez, con la única misión de convocar a elecciones presidenciales y parlamentarias. La victoria radicalizó a los Movimientos, que inspirados en los principios comunitarios de la Cosmovisión Originaria, exigen la nacionalización de la tenencia de la Tierra y sus recursos, como medida central para refundar el estado Boliviano. Estos serán los problemas a resolver por los ganadores de las elecciones, que al final se fijarón para el 18 de diciembre 2005.



De la Lucha de Culturas en Bolivia


La Lucha de Culturas en Bolivia se refleja en las guerras del agua, del gas y los hidrocarburos. En ellas observamos la existencia y el accionar de viejos-nuevos sujetos y actores sociopolíticos: Los Movimientos Etno-políticos Originarios-Populares, que han sustituido a la Izquierda Tradicional y su discurso de la lucha de clases y la toma del poder vía revolución armada. La lucha armada se disuelve en la lucha política, dialectizando la tesís de Clausewitz: “la política es la continuación de la guerra por otros medios”; expresada en la Lucha de Culturas a través de un multiple accionar insurrecciónal que prioriza métodos relativamente pacificos de protesta, la desobediencia civil y vastas movilizaciones que cercan y paralizan la actividad del estado y la sociedad. Las insurrecciones desembocan en una Democracia Autóctona, donde se construye una Ciudadanía Originaria-Popular ejerciendo derechos y poder para resolver problemas centrales de la población.

Las Revoluciones Originarias-Populares no desembocarón en la toma del poder y la instauración de un regimen obrero/campesino. La Lucha Cultural es un esfuerzo democratizador tendiente a eliminar los elementos no-democráticos de la DL: el elitismo empresarial, el mercantilismo y neo-colonialismo. La lucha es regida por principios culturales expresados en Asambleas, que toman decisiones de acuerdo con la Cosmovisión Originaria. Y los sujetos y actores que articulan la Democracia Autóctona, constituyen una Hegemonía plural de Movimientos autonómos que articulados y relacionados entre sí, dirigen las instituciones de la esfera pública sobreponiendo los derechos colectivos a los individuales. Que diseminados en los territorios conforman una unidad en la diversidad etnica y sociocultural de la población Boliviana.

La Lucha Cultural refleja la táctica política de guerra de posiciones en la que la subversión cultural de los movimientos Originarios-Populares van quebrando la dominancia cultural occidental en la arena social y al seno del estado. Sensible es la imposición del uso de los idiomas originarios en el parlamento y la lucha por derogar el decreto que penaliza el cultivo y comercialización de la Coca, que rompen el uniculturalismo, pero no rompen el marco democrático. De ahí que las conquistas de derechos socio-económicos y étnico-culturales evidencian como la Cultura Originaria avanza consolidando posiciones y acumulando poder, dentro y fuera de los centros de poder nacional, en detrimento de la cultura occidental-española. Y por eso, Yo veo esta nueva forma de hacer Política como una Lucha Cultural, y en Bolivia presenta las siguientes dinámicas:



1. La Lucha de Clases se disuelve en la Lucha de Culturas


El discurso de las clases se disuelve en el de las Culturas y los Pueblos Originarios. Los principios culturales, ejercicios democráticos y simbólismo de la Cosmovisión Originaria, se convierten en la ideología que impregna la subjetividad que se disuelve en- y le da sentido al accionar sociopolítico de los Movimientos Originarios-Populares contra la cultura occidental-española. Es una lucha contra los remanentes del colonialismo y las dinámicas neocoloniales, por la autodeterminación originaria, el derecho a autogobernarse y la recuperacón de la Tierra, territorios y sus recursos, símbolos y herencia cultural. En ese sentido, las guerras del agua, del gas y los hidrocarburos fuerón una reproducción de las Insurreciones Originarias, que se evidencian en el bloqueo de caminos y carreteras que cercaron las ciudades durante largo tiempo y fue el factor central de las victorias Originarias-Populares sobre las elites que detentan el poder global y nacional. Ésta es la forma originaria propia de protesta, que en la actualidad le da una fuerza simbólica adicional, debido a que rememora el sitio que las fuerzas de Tupac Katari tendieron alrededor de La Paz en 1781, y a partir del 2000 se convirtió en la táctica prominente de las luchas sociopolíticas de los Movimientos Originarios-Populares (Rosengren 2002:16).



2. La Movilización Permanente sustituye a la Lucha Armada


La lucha de los Movimientos Originarios-Populares NO rechaza el uso de la fuerza y la violencia, pero sustituye la lucha armada guerrillera con diversas formas de protesta sociopolítica-cultural que desembocan en una Movilización Permanente. La movilización es mantenida y sostenida por Movimientos, Comunidades Autonómas/Ayllus/Marcas que movilizan los recursos y la logística: alimentación para los bloqueadores y manejo agil de información a través de correos que recorren en bicicleta las posiciones bajo control. La movilización esta impreganda del ritualismo y simbolismo cultural originario: bloqueadores, equipos de logistica, agitadores, artistas, y otros, mastican la milenaria y sagrada hoja de Coca, elemento fundamental en tiempos de guerra. Tambien se quema en ofrendas a la Pachamama, a quién se agradece derramando licor sobre la tierra a la hora de compartir los alimentos. Y la multicolor Whipla, la bandera originaria, se ha reconvertido en el referente de la identidad de los Movimientos Originarios-Populares, que flamea al ritmo de la música y las danzas, enfrentando a la bandera del estado Boliviano.



3. La Visión del Ejercicio del Poder Prioriza la Toma del Poder



Los Movimientos Originarios-Populares NO excluyen la posibilidad y el esfuerzo de tomar el poder y gobernar el país. Pero su lucha prioriza el ejercicio del poder a nivel local de acuerdo con la Cosmovisión Originaria. Donde la lógica organizacional de las Comunidades Autónomas, Ayllus/Marcas, a través de Asambleas toman las decisiones, que determinan los mecanismos que garantizan armonía en su seno y equilibrio con la MadreTierra. Son Poderes Populares Locales desafiando el poder y disputandole espacios geograficos a las instituciones del estado Boliviano, y de las cuales se deriva una proyección de Democracia Autóctona al nivel nacional.



4. El Auto-gobierno Sustituye al Gobierno Convencional


Hay un rechazo a lo que ha sido el gobierno convencional de la cultura occidental-española en favor de elites coloniales, militares, empresariales y/o financieras. La lucha de los Movimientos Originarios-Populares tiende a la construcción de Auto-gobiernos Locales Autónomos, cuya máxima expresión son las Comunidades Autonómas, Ayllus/Marcas regidas por los principios culturales, tradiciones y ritualismo ancestral. Estas tienen una proyección a nivel nacional, que al tomar el gobierno y el poder del estado, significa la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente como el mecanismo central de Auto-gobierno Originario-Popular.



5. La Revolución Cultural Democrática Sustituye a la Revolución Proletaria


Las revoluciones de los Movimientos Originarios-Populares NO llevan una clase o élite al poder. Tampoco excluyen lo proletario/campesino como factor de identidad. Y plantean la idea de superar el capitalismo con un sistema socialista impregnado de la Cultura Originaria. Por ende, se evidencia una etnificación de la Revolución: Lo Originario proyecta una identidad étnica-cultural que lucha por erradicar el capitalismo y neocolonialismo, la marginación histórica y recuperar recursos naturales, subvirtiendo culturalmente el status quo de la cultura occidental-española, revolucionandola democráticamente hacia un Autonomismo propio de las Culturas de Bolivia.

En la Lucha de Culturas convergen las opuestas tendencias Sindicalista e Indianista de los Movimientos Originarios-Populares. De la Ideología de Izquierda, ambas tienen en común, un discurso y accionar de rechazo al capitalismo y neoliberalismo. En la radicalidad del ex-guerrillero fundador del EGTK, Felipe Quispe y el MIP, esta latente la toma del poder vía una sublevación de los Pueblos Originarios y la lucha armada revolucionaria como métodos legitimos. Y como “toda lucha política tiene siempre un sustrato militar”, las CA/Ayllus/Marcas, son las unidades milicianas de los Movimientos, ejerciendo un multilateral accionar para-militar (Gramsci 1981: 334). El discurso y visión socialista de Evo Morales y el MAS, hacen la otra cara de la moneda. Del Indianismo, ni el MIP, ni el MAS expresan una Identidad Indianista o Indigenista única – es evidente que son parte de una identidad híbrida: Originaria–Popular, expresada en el accionar y discurso de los Movimientos. Felipe Quispe lo confirma: “No somos puritanos, no hablamos simplemente del indigena, sino de todo el pueblo. ... No podemos enfrentar un racismo indio al racismo blanco, eso sería una aberración social y un suícidio político” (2002). Esto se confirma en el MAS, que NO es un partido á la izquierda tradicional, sino un Partido de Movimientos que tiende a la horizontalidad articulando Movimientos Autonómos Originarios, Populares, de Izquierda, Sindicatos urbanos y campesinos, y sectores de clase media; donde el Cocalero Aymara Sindicalista Evo Morales comparte el liderazgo con el intelectual de clase media de Izquierda ex-guerrillero fundador del EGTK, Álvaro García Linera. Los Movimientos Indianistas y Sindicalistas expresan consenso en una visión democrática autóctona basada en la busqueda del equilibrio con la MadreTierra, las Asambleas y la Autonomía de las Comunidades/Ayllus/Marcas y Regiones, tanto en occidente como en oriente. Esto demuestra como la Cultura Originaria se dinamiza a partir de oposiciones complementarias y de como su Cosmovisión une el accionar sociopolítico de sus Movimientos.

La Lucha Cultural de los Movimientos Originarios-Populares ha demostrado una alta incidencia e influencia en la sociedad. En las insurrecciones del 2000, 2003 y 2005, fueron capaces de coordinarse y aglutinar la mayor parte de la población, en torno al rescate de territorios, recursos naturales y la soberanía de Bolivia; desarrollando un proceso revolucionario no visto desde 1952. Accionar que los ha vuelto determinantes para la democratización de Bolivia, presentando y ejerciendo una alternativa a la Democracia Liberal, cuya crisis la hace inviable en América Latina, y su fracaso en Bolivia, confirma la necesidad de construir una Democracia Autóctona, que expresa participación directa, autonomismo y multiculturalidad.





Construyendo Autonomía y Democracia Multicultural







Queremos un mundo donde quepan todos los mundos
Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN








La Lucha Cultural de los Movimientos Originarios-Populares amplía la democratización en una lógica que va configurando un proceso de descolonización. En consecuencia se posibilita la regeneración de las Culturas Originarias; cuyo fin ulterior se vislumbra en la construcción de un Autonomismo Multicultural en un Estado Plurinacional: Una nación de naciones, la unidad de la diversidad étnico-cultural, o un mundo de muchos mundos con una cultura de culturas. Esto plantea la transformación de la sociedad Boliviana, un Pachakuti, que se va configurando con los hechos descritos, y teóricamente explico como una visión de Democracia Autóctona, que va conquistando espacios y consolidando posiciones donde se sustituye la DL. En esa perspectiva, intento explicar ese cambio sociocultural, esbozando en la visión Autóctona de Democracia.



De la Visión Autóctona de la Democracia Multicultural


La visión autóctona de democracia se fundamenta en la Cosmovisión Originaria, aplicando principios comunitarios en Comunidades Autónomas/Ayllus/Marcas, que través de Asambleas ejercen un accionar regenerativo de las Culturas Andinas, que va desarrollando un proceso descolonizador en Bolivia. Descolonización significa para los Movimientos Originarios-Populares, una democratización que elimine los 500 años de dominanción cultural occidental – permitiendo la recuperación del derecho al Auto-gobierno Originario que aspira a regenerar su herencia ancestral. De esto se deriva la construcción de la Democracia Multicultural: una democracia por y para las culturas de Bolivia, donde la cultura occidental-española sería sólo una más en el mosaico cultural, y donde los principios culturales de la Cosmovisión Andina, rigen y otorgan Autonomía a cada uno de los grupos étnicos y sociales, que de forma directa ejercen el poder en sus propios territorios y sobre sus propios recursos.

La construcción de esta visión requiere de un cambio fundamental en las relaciones de poder que existen en Bolivia. Es un cambio de los conceptos occidentales de colonialismo y democracia en descolonización y democratización que implicarían la re-construcción de los significados de multiculturalismo y autonomismo que son propios de los Pueblos Originarios. Explico este cambio apoyandome en la siguiente formula:

DESCOLONIZACIÓN : MULTICULTURALISMO :: DEMOCRATIZACIÓN : AUTONOMISMO

La léctura es la siguiente: Descolonización se relaciona a Multiculturalismo de la misma manera que Democratización se relaciona a Autonomismo: La Descolonización se relaciona a un Multiculturalismo, en el sentido de que se rompe con el verticalismo histórico de dominancia de la cultura occidental-española sobre las culturas originarias; habría un cambio hacia una relación horizontal, el poder se desplaza de un iniculturalismo a un Multiculturalismo. De la misma manera que Democratización se relaciona a Autonomismo, en el sentido de que se rompe con la estructura histórica de desigualdades entre las elites y las personas, los grupos étnicos y sociales impuesta por la cultura occidental-española; habría un cambio hacia la estructuración de los principios de libertad, igualdad y solidaridad donde las personas, los grupos étnicos y sociales deciden sus propias formas de vida y desarrollo en sus territorios y con sus recursos, el poder se desplaza de un elitismo a un Autonomismo.

La reconstrucción del Autonomismo Multicultural Boliviano se expresa en la consolidación de Comunidades Autónomas/Ayllus/Marcas, que son Poderes Populares Locales Autónomos que están sustituyendo las estructuras tradicionales de poder del estado y gobierno Boliviano. En ese esfuerzo, “en algunas provincias del departamento de la Paz ya no hay policías, ni autoridades judiciales, ni autoridades políticas, y estamos ahora peleando por sacar los puestos militares que hay en estas zonas. En todos esos lugares hemos elegido nuestras autoridades originarias” (Quispe 2002). Las Comunidades Autónomas brindan una perspectiva y alternativa de auto-determinación para las Naciones Originarias.

En general, la creciente consolidación y articulación de Comunidades Autónomas va quebrando la dominancia cultural occidental. En consecuencia, observamos la descentralización del poder del estado que prioriza la economía capitalista y la propiedad privada – instalando Asambleas que dispersan el poder en las personas y lo ejercen de acuerdo con la Cosmovisión Originaria. En ese esfuerzo descolonizador, las Comunidades y Municipios Autónomos le dan contenido a la Democracia Multicultural, siendo construidas por los Pueblos Originarios en varios países de América Latina como alternativas democráticas. Y con una demanda de derechos y recursos, se han convertido en un factor de poder real que aspira a refundar los estados nacionales, y Bolivia es un buen ejemplo.



Una Revolución Cultural y Democrática



La refundación del estado Boliviano se basa en la construcción de la Democracia Multicultural. Es una revolución que marcha, a partir del consenso Originario-Popular existente de instalar una Asamblea Nacional Constituyente, nacionalizar los recursos naturales, decretar reforma agraria integral y autonomía regional. Este es el problema que esta enfrentando el MAS y Evo Morales, que se convirtió en el primer presidente Originario en la historia de Bolivia.

La mayoritaria victoria electoral del MAS, obteniendo el 54 % de los votos, el 18 de diciembre 2005, ha significado una gran revolución cultural y democrática a nivel global. Esto implicó un cambio de poder entre las culturas, expresado a través del simbolismo y ritualismo Originario, confirmando que la cultura es el contenido de la lucha política.

Evo Morales fue el sujeto central de un ritual único. El 21 de enero 2006, un día antes de que recibiera el mando formal á la occidental, recibió el reconocimiento de las Naciones Originarias y los Movimientos Populares. Con los pies descalzos para no profanar la sagrada Tierra de las ruinas de Tiwanaku, caminó hacia el encendido de una mesa ritual, donde agradecio a La Pachamama su triumfo en las elecciones, es el mismo lugar donde el I de diciembre le pidio a Ella ganarlas. Después caminó sobre la piramide enterrada de Akapana para, ante los representantes de todas las Naciones Originarias de Bolivia y la mayor parte de América, más una gran cantidad de representaciones internacionales de todo el mundo, pasó a ser vestido con un traje especial único, que nadie lucio antes. El atuendo simboliza la autoridad y la pluralidad del poder que representa el nuevo presidente. Una vez arropado como autoridad se trasladó a la puerta del templo sagrado de Qalasasaya, donde recibió el bastón de mando que simboliza el poder máximo de las Culturas Originarias, que lo reconocen como la primera autoridad (Canelas 2006); pero con el compromiso de mandar obedeciendo al pueblo, que confirmó el día siguiente. Pero lo más importante: Es la primera vez en la historia de Bolivia que un presidente asistió a recibir el mando simbólico de las Culturas Originarias ante representación internacional, en una zona Originaria, que en el marco de la Lucha Cultural, reínvidica a las Culturas Originarias quebrando la dominancia de la cultura occidental-española y el poder del neocolonialismo.

En ese sendero, el nuevo gobierno inició su mandato impulsando cambios: Una nueva estructura de estado, aplicando austeridad a sus funcionarios. Un plan nacional de alfabetización con apoyo del Gobierno Cubano, reducción de los precios de la electricidad, un programa de salud universal apoyado por Cuba y Venezuela. Simbólica fue la ‘nacionalización’ de los hidrocarburos el I de Mayo, que llevo a 44 nuevos contratos con las Comañías Multinacionales, y la disolución del contrato de Aguas de Illimani, que devolvio la administración del agua a las ciudades de La Paz y El Alto. Una ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria. En la ONU, el simbolismo de la Cosmovisión Originaria estremecio la plenaria anual de sesiones, cuando Evo Morales mostró al pleno una hoja de Coca, haciendo énfasis en su color verde, diferente a la cocaína y pidiendo que la planta sea excluída de la lista de drogas. Pero cuando el Congreso Nacional convocó a un Referéndum para la Asamblea Constituyente, las élites terratenientes y empresariales de derecha reaccionaron y maniobraron ante la inminente perdida de más recursos y poder, introduciendo las Autonomías Departamentales contra las Autonomías Originarias. Iniciandose otra guerra.



La Guerra por la Autonomía


El Referéndum se realizó el 2 de Julio 2006. Para la Asamblea Constituyente El MAS obtuvo mayoría: 50.47 % y 137 constituyentes, de 255. Pero las Autonomías Departamentales, dividierón al país en dos bloques: En occidente, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí, votaron en contra: 46 %. En oriente, la ‘media luna’, Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija votarón a favor: 54 %. Este resultado fue utilizado por las élites de derecha en un intento separatista, para conservar territorios y recursos, confrontando con el nuevo gobierno.

El 6 de agosto 2006 se instaló en Sucre la Asamblea que redactaría la nueva Constitución. El trabajo se entrampo en el intento de concertar un reglamento de debates, enfrentando minoría con mayoría, derivada de la oposición de las élites de derecha. Y es hasta principios de 2007, que la Asamblea presenta los primeros informes sobre la visión de país que elabora. El Congreso Nacional extiende la ley para que la Asamblea continue trabajando hasta diciembre 2007. En contra, los prefectos/gobernadores de la ‘media luna’, crearon Juntas Autonómica y Comités Cívicos, llamando a la resistencia civil para defender su autonomía; y atacaron a la población originaria con un racismo y violencia exacerbada. Asediaron e incendiaron la sede de la Asamblea, obligandola a cambiar su lugar de sesiones. Pero la Asamblea aprobó la Constitución en Oruro, centrando el poder en el estado, reconociendo los derechos a los Pueblos Originarios, a lo que los comités cívicos de la ‘media luna’ reaccionaron con un paro en seis regiones, escalando la guerra.

En un crescendo de confrontaciones, fueron suspendidas las convocatorias a Referéndum para la nueva Constitución en febrero y agosto 2008. La Corte Nacional Electoral argumentó que no cumplian los pasos de ley. Y en rechazo a la Constitución, los departamentos de la ‘media luna’, realizaron referendos aprobatorios de sus estatutos autonómicos, que fueron declarados ilegales por el gobierno. Que rechazó el proyecto separatista de las elites de derecha apoyadas por el imperio USA, y condenó la injerencia fallida de una burda ‘balcanización’ de Bolivia. En consecuencia el gobierno del MAS expulsó al embajador de USAmérica y cesó las operaciones de la DEA. Y para resolver la crisis política convocó a un Referéndum revocatorio para presidente, vice-presidente y prefectos. El 10 de agosto se ratificó a Evo Morales y se revocó a los prefectos de la Paz y Cochabamba, por lo que el gobierno por decreto convocó a Referéndums constitucionales y eleccion de prefectos, sub-prefectos y consejeros en toda Bolivia. Los resultados del Referéndum revocatorio son rechazados por los comités autonómicos, que se tomaron las instituciones públicas en los departamentos de la ‘media luna’, hacen explotar un oleoducto en el sur del país, y sus grupos paramilitares atacan una movilización Originaria-Popular, asesinando a 11 e hiriendo a 50 personas, el 11 de septiembre 2008. La guerra llega a su cúspide y el gobierno declara estado de sitio en Pando, desplegando un operativo policial que capturó al prefecto Leopoldo Fernández y sus colaboradores, recuperando el control en los departamentos sublevados.

Vencidas las élites de derecha se repliegan y varios de sus cabecillas huyen de Bolivia. Con mayor control, el gobierno promulga una ley en octubre 2008, convocando a Referéndum para la nueva Constitución el 25 de enero 2009. La nueva Constitución Política del Estado (CPE), es aprobada y entra en vigencia a partir de febrero 2009. En Ella se define a Bolivia como un estado plurinacional donde existen 36 Naciones Culturales, y donde los Pueblos Originarios son sujetos con derechos y Autonomía, que participan en sus instituciones en igualdad de condiciones. La CPE expresa una descentralización del poder de la DL, através de un parlamento plurinacional y nueve parlamentos regionales con facultad legislativa, que se complementan con el ejercicio democrático Originario de la Comunidades Autónomas/Ayllus/Marcas, cuyas Asambleas toman decisiones y nombran autoridades y delegados que pasan a las Asambleas Departamentales. En ese proceso, los Autogobiernos de las CA, radicalizan la democratización de la sociedad, donde las dinámicas que complementan la humanidad con la naturaleza ven el vivir bien en el horizonte.



Retornando al Equilibrio del Vivir Bien


Con la perspectiva del vivir bien, el gobierno del MAS ha convertido a Bolivia en un bastión para la descolonización de América, en dos vertientes: (1) Configurando una Cosmovisión para la Izquierda Amplia, que avanza irreverente descolonizando y desenajenando a la Izquierda Tradicional del eurocentrismo teórico-ideologico; enrumbandola hacia la construcción de una autóctona Cultura Socialista de Poder Popular (CSPP, Juárez 2008). (2) Articulando un bloque anti-imperialista y construyendo una Alternativa anti-capitalista en la ALBA, complementada con la movilización de los Movimientos Originarios y Populares de América, fortaleciendo el accionar de los Pueblos contra las dinámicas neocoloniales de la occidental Cultura Imperial Capitalista. En ese sendero, Bolivia ha sido una de las principales sedes y forum por consolidar la ALBA, donde siete de sus paises proclamaron los derechos de la MadreTierra el 17 de octubre 2009 en Cochabamba. La proclama representa un paradigma para resolver el problema ecológico, condición necesaria para vivir bien y para resolver el problema más grave del planeta.

En todo el planeta se está conociendo la Cosmovisión del vivir bien y se debate como alternativa a la destrucción del colonialismo occidental, que es responsable de la más vasta extinción de la exuberante diversidad de Naciones Culturales, especies animales y vegetales. En Bolivia, la visión y busqueda del equilibrio y armonía con la MadreTierra está consolidando Hegemonía. Eso le plantea desafíos al MAS y Evo Morales, quien al ganar un segundo período presidencial, el 6 de diciembre 2009 con el 64 % de los votos, reciben el mandato Originario-Popular de convertirla en la cultura/el ejercicio cotidiano que trascienda los Andes.

En ese luminoso sendero, Los Andes demuestran que modelos autóctonos de democracia son la alternativa al fracaso de la democracia liberal, que fue desarticulada en las elecciones del 4 de abril 2010. Donde asumieron 9 nuevos gobernadores, 337 alcaldes, 1855 concejales y 267 asambleistas departamentales (Lora 2010). Estructura que articula de la Democracia Multicultural, donde la diversidad de grupos étnico y sociales, en la busqueda del vivir bien deberán aplicar el ejercicio de mandar obedeciendo al auto-gobernarse, dinamizando formas de autodeterminación en sus territorios, lo que plantea una lucha por administrar los recursos que contienen.

La lucha por el control de recursos es central, pues es condición básica para vivir bien. En ella observamos sujetos y actores potenciados/debilitados por las elecciones de 2010: El MAS se conviertió en el partido más grande y fuerte, y el único con presencia nacional, al ganar 6 de 9 gobernaciones y 230 alcaldías, que representan el 68.5 % del poder municipal. Pero perdio varias ciudades importantes como La Paz, gobernada hoy por el MSM, que fue parte del MAS y se convirtió en la segunda fuerza con 21 municipios (Ibid.). El MIP desaparece de la lucha electoral, y las élites de derecha fueron derrotadas y reducidas a una mínima expresión, pero conservan importantes latifundios en el oriente del país.



Del Ejercicio del Poder Popular: Mandar Obedeciendo


Reducido el poder de la élites de derecha, los procesos electorales de diciembre 2009 y abril 2010, abren la transición del estado Boliviano neoliberal al estado Plurinacional y Multicultural; con una perspectiva de Autonomía cuyo ejercicio democrático plantea el principio de mandar obedeciendo en Poderes Populares Locales que intentan resolver los problemas inmediatos de las CA/Ayllus/Marcas. Pero su proyección nacional refleja una tendencia teórica y discursiva en escenarios académicos, sobre alternativas al fracaso del capitalismo, que NO prioriza el problema central de los Pueblos y Naciones Originarias: el control y administración de sus territorios y recursos. En esa lucha, la CIDOB desarrolló su septima marcha en 2010, y coíncidiendo con la CONAMAQ, han planteado al gobierno del MAS, su oposición a la Ley de Tierras, pues fomenta su mercado permitiendo la exploración de la Amazonia a CM petroleras, sin consultar con Ellas y sin respetar la ley de Tierras Comunitarias de Origen. Intento que NO hizo eco en 5 años.

La lucha por territorios y recursos se redimensiono en la navidad 2010, cuando en la tradición neoliberal, el vicepresidente anunció el decreto supremo 748, que subía el precio de la gasolina y diesel en 70 y 80 % respectivamente (Prada 2011). Parte de la militancia del MAS, bases de la COB, la FEJUVE y otros Movimientos, irreverentemente se lanzaron a una rebelión en La Paz, El Alto, Cochabamba y otros lugares, que rememoró las insurrecciones de 2000-2005. Ellas obligarón al presidente a abrogar el decreto en la vispera de 2011, recordando su compriso de mandar obedeciendo. De esa rebelión, el “gasolinazo”, crece la movilización, creando una crisis en el gobierno, que se ha visto obligado ha reiniciar el debate y re-articular el binomio dirigencia-militancia, para consensuar en la base las medidas que según el discurso del presidente, se implementarán obedeciendo al pueblo.

La crisis revela que al seno del gobierno del MAS, se ha oxigenado la Izquierda Tradicional a través de una élite que exalta el discurso indigenista, pero añorando manuales, teóriza el “Socialismo Comunitario”, y discursivamente plantea esa y otras visiones en la escena académica, pretendiendo implentarlas desde arriba (García Linera 2009). En ese esfuerzo, observamos una tendencia al ‘partido único/de cuadros’, que dirigiendo el proceso de cambios, pretendió cooptar a las dirigencias de la CSTUCB, Los Cocaleros y la COB, para disolverlos en el MAS como “alianza obrero-campesina”, viendo los sindicatos como la vanguardia de la revolución (Lora 2010). Observamos una involución que mostro el fracasado elitismo hegemonista á la soviet, descalificando la crítica de, y demonizando a las militancias, e implementando medidas desde un centralismo verticalista separado de, e ignorando a los Movimientos. Ese accionar pretendio invisibilizar el accionar del MST-B, CIDOB, CONAMAQ y otros Movimientos, e ignorar o cooptar al centralismo, las tensiones de la mayoría Aymara Quechua de occidente contra la mayoría Guaraní Amazonica de oriente, desarticulando clases de pueblos, obreros/campesinos de indigenas, Identidades de Izquierda, Movimientos Sociales y Confederaciones de Partidos.

Las tensiones y conflictos que observamos en crescendo, revelan la involución y reducción de la dirigencia del MAS en una política tradicional. Veamos dos ejemplos: (1) Se denuncia el peligro de extinción del Pueblo Pacahuara, que no tiene legalidad, y sus territorios ancestrales y gran parte de la Amazonia son depredados por la CM maderera Mabet (García 2011). (2) Potosí esta pasando a ser propiedad del magnate especulador George Soros y CM mineras que multiplican multimillonarias fortunas – a costa de la miseria de la población y la contaminación de la MadreTierra (Soliz 2010). La explotación y saqueo de recursos minerales es tan extrema que el Cerro Potosí, abuelo de los Pueblos Originarios, podría colapsar y desaparecer. Cruel y contraria realidad a la Cosmovisión del gobierno del MAS, responsable de la legislación que la legitima.

Esos crueles ejemplos revelan que la gobernante dirigencia del MAS está atrapada entre la lucha descolonizadora por territorios y recursos de los Pueblos Originarios y el accionar neocolonial de las Compañías Multinacionales, que son la punta de lanza para el ejercicio por designio imperial del capitalismo o CIC. Por eso, la elite gobernante del MAS sufre una lucha político-ideológica y una confrontación con parte de su militancia y otros Movimientos, que distorsiona el principio de mandar obedeciendo. Observamos que el personalismo, elitismo y verticalismo de la Izquierda Tradicional, confrontan el colectivismo, autonomía y horizontalidad de los Pueblos Originarios. Un debate central es la concepción de la descolonización, que para los últimos significa que las Naciones Originarias recuperan sus territorios y administran sus recursos, se autogobiernan con soberanía y articulan la Democracia Multicultural, una Federación: “un mundo donde quepan todos los mundos”, que elimina la división política de Bolivia, creada por el colonialismo occidental-español. Por hoy, la irreverente movilización a partir del “gasolinazo” y el ejercicio de la autonomía de las militancias, asumido con fuerza por la COB, tiende a imponer el debate del colectivo y la horizontalidad. Donde la dirigencia deberá obedecer el mandato de la militancia como responsabilidad central, para consolidar el Instrumento Político de la Izquierda Amplia “por la Soberanía de los Pueblos”, como mandan los estatutos y principios del MAS.

Irónicamente, la élite tradicionalista del gobierno del MAS, NO está sola, pues la dominate cultura imperial capitalista, la ejercemos y reproducimos todas y todos: Con una subjetividad ‘socialista’, reproducimos la objetividad capitalista al usar tarjetas de credito y consentir la usura de las CM financieras y los bancos. Que ya casi nadie asalta, a pesar de que nos han asaltado a través de una ‘crisis’ que elevo sus capitales a la enesima potencia. Hasta hoy, sólo en Islandia se ha neutralizado a los políticos tradicionales, se persigue y se ha encarcelado a los banqueros y se han nacionalizado los bancos. En el resto del mundo seguimos esclavizados en ese ejercicio que nos enriquece de deudas – añorando capital. Y ya ni los Pueblos Originarios ‘no descubiertos’ en lo profundo de la jungla se salvan, con ayuda de los partidos tradicionales, las CM están mapeando para ‘comprar’ esos territorios. La ironía se completa con los estados ‘socialistas’, que se ven obligados por el designio imperial a ejercer y reproducir el capitalismo, para co-existir y sobrevivir en ese “sistema-mundo” (Illescas 2011). Ese es el problema de la dirigencia del MAS, a pesar de que su militancia irreverentemente irrumpió e iluminó el sendero de la rebelión.

En Bolivia se demostro que esa cultura o ejercicio mundial, tiene su talón de Aquiles en el espacio local: la guerra del agua en Cochabamba expulsó una Multinacional y desarrolló un crescendo de Poder Popular al nivel nacional, que se le escapa de las manos a la dirigencia del MAS. Que tendrá que resolver los 44 contratos con las CM derogando el decreto 21060, y demarcando los territorios de los 36 Pueblos y Culturas, para asegurar el control de los recursos que consoliden el poder de los Movimientos Originarios-Populares y la Revolución Cultural Democrática. En ese sendero, observamos en 2011, un crescendo potente de la movilización, accionar que podría exorcizar plenamente los demonios dogmaticos occidentales del ‘partido único/de cuadros’ y el análisis clasista. Debemos comprender que la teoría-ideología de la Izquierda Tradicional, es historia del Siglo XX. Valiosa en el Siglo XXI, sí la conjugamos con amplitud y complementariedad, dando el salto cualitativo que consolide el Instrumento Político de la Izquierda Amplia en el Partido de Movimientos que desarrolle la Lucha de Culturas.



Visionando la Alternativa Socialista Autóctona


Las insurrecciones y revoluciones culturales y democráticas que desarrollamos contra la CIC en América Latina y las que observamos en otras latitudes: Islandia y los paíse Árabes, para citar sólo dos ejemplos, son del todo reveladoras. En ellas, los partidos ‘únicos/de cuadros de la clase obrera’, brillan por su ausencia – los sujetos y actores de la rebelión global, son Movimientos Socioculturales que articulan una vasta diversidad de identidades unidas por la irreverencia a los poderes añejamente establecidos. Hemos verificado en América que ningún partido ‘único/de cuadros’, logró tomar el poder en el Siglo XX. De ahí que la Lucha de Culturas en el Siglo XXI, tiende a romper la cultura política del monopolio de los partidos tradicionales, dislocando y desplegando el poder en las personas, que desafían el poder de las estructuras sociales, estatales y capitalistas, con la exigencia de crear nuevas constituciones con la intervención y acción directa de las personas sin ataduras a los partidos tradicionales. Es una lucha contra el verticalismo, tendiente a que todas las estructuras de poder en la sociedad, deberán obedecer el mandato popular. Que es la fuente para visionar y esbozar una alternativa socialista autóctona, desde nuestras propias realidades y en nuestro propio lenguaje, asumida como una misión digna que heredamos a las nuevas generaciones de revolucionarios de la Izquierda Amplia.

En esa lucha, la sociedad Boliviana brinda un buen ejemplo del intento de ejercer el mandar obedeciendo en Asambleas de Comunidades Autonómas que articulan la Democracia Multicultural. Ella abre una ventana a la Alternativa Socialista Autóctona, para lo cual es necesario descolonizar nuestro universo subjetivo: una catarsís, purificación de los demonios occidentales teórico-ideólogicos dogmatizados por la IT, que nos han prolongado las luchas. Evolución que nos lanza a la era de la Lucha de Culturas, difundiendo y dinamizando los ejercicios del mandar obedeciendo y vivir bien. Culturas que debemos revestir de Hegemonía, caminacorriendo con Ellas rumbo al horizonte originario de la Cultura Socialista de Poder Popular: el ejercicio horizontal y en igualdad de condiciones socio-económicas y políticas, que a través de diversos mecanismos Autónomos de Poder Popular: Asambleas, Consejos, Comités, Cabildos, Juntas Vecinales, ... resuelvan los problemas centrales de la Población en Sociedades igualitarias, donde el vivir bien se basa en el ejercicio de relaciones de equilibrio y armonía con la MadreTierra, y el mandar obedenciendo se ejerce en ausencia de dictaduras de clase, élite, partido, estado, etnia, género o generación. Horizonte que nos plantea una revolución descolonizadora, donde los Movimientos Originarios-Populares deberán potenciar su accionar sociopolítico y formas de hacer política que cimenten sus identidades étnico-culturales, la articulación de instrumentos políticos que unan la diversidad étnica y social, y complementar los conocimientos ancestrales con los populares que dinamizen las Autonomías Culturales. En ese esfuerzo, ejerciendo la memoria histórica y visionando el futuro, iluminados por el fuego de la sagrada hoja de Coca, iremos irreverentemente tejiendo multilaterales insurrecciones y revoluciones.




Índice de Abreviaciones




ALBA: Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

APG: Asamblea del Pueblo Guaraní

BM: Banco Mundial

CA: Comunidades Autónomas/Ayllus/Marcas

CIC: Cultura Imperial Capitalista

CIDOB: Confederación Indígena del Oriente Boliviano

CIRABO: Central Indígena de la Región Amazonica de Bolivia

CM: Compañías/Corporaciones/Consorcios Multinacionales

CPE: Constitución Política del Estado

COB: Central Obrera Boliviana

CONAMAQ: Confederación de Ayllus y Markas del Qollasuyu

CSPP: Cultura Socialista de Poder Popular

CSUTCB: Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia

DA: Democracia Autóctona

DEA: Drug Enforcement Administration

DL: Democracia Liberal

DM: Democracia Multicultural

EGTK: Ejército Guerrillero Tupac Katari

EZLN: Ejército Zapatista de Liberación Nacional, México

FARC-EP: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo

FEJUVE: Federación de Juntas Vecinales de El Alto

FMI: Fondo Monetario Internacional

FMLN: Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, El Salvador

FSLN: Frente Sandinista de Liberación Nacional, Nicaragua

IA: Izquierda Amplia

IT: Izquierda Tradicional

MAS-IPSP: Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos

MIP: Movimiento Indigena Pachacuti

MITKA: Movimiento Indio Tupaq Katari

MNR: Movimiento Nacionalista Revolucionario

MRTK: Movimiento Revolucionario Tupac Katari

MRTKL: Movimiento Revolucionario Tupaj Katari de Liberación

MSM: Movimiento Sin Miedo

MST-B: Movimiento Sin Tierra–Bolivia

OIT: Organización Internacional del Trabajo

ONU: Organización de las Naciones Unidas

URNG: Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca

USA: Estados Unidos de América/USAmérica/imperio USA/United States of America




Literatura y Referencias en Internet



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FOTO: Whipala, la bandera Originaria



Oz

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