Lucha de Culturas

Lucha de Culturas

13 octubre 2016

Schafik in memorian ii



Osmín Juárez
SS 13 de Octubre 2016


Peleador de postguerra

Todos renacimos en 1992. Negociada la guerra, el mito de la paz reunió el 22 de enero a vivos, medio vivos, muertos y medio muertos, con los vivos y muertos de 1932, 1833, 1524. La plaza y catedral de san matador fueron el santuario del ritual y real reencuentro mítico: Por fin veías sin miedo las leyendas y los desaparecidos reaparecidos, que sin disfraces ni camuflajes, salieron de las quebradas y bajaron de los montes. Irradiaban un embrujo con buenas auras y nuevos tiempos. Los guerrilleros a pesar de sus épicas hazañas, NO tenían ningún parecido a los super héroes de los ”comics eran de lo más común y corriente. Con el crepúsculo llegó la ”comandancia”, y las multitudes vieron de lejitos esos famosos fantasmas. Simón llegó, habló y salió encarrerado flanqueado por el Mulus. Lo vimos peleando política ese año efímero. En el discurso de clausura de los acuerdos de paz, dio un ”agradecimiento a Cuba Socialista por la solidaridad brindada durante la guerra”; y unos ilusos lo abuchearon. Pero como NO era chiche pa chicopalarse, con ahínco y más energía se los dedicó y repitió. Callaron. Otros aplaudieron. Fue uno del preámbulo de los pleitos públicos y publicitados que libró y ganó; pero veríamos sus peleas de postguerra a todo ”gato color” en los 90s y más allá.

De peleas electoreras y pleitos políticos

La nueva era electorera inicia en 1994. Coinciden elecciones presidenciales, legislativas y municipales. Los guerrilleros le ponen un puchito de ”axiote” a esa sopa, solo más color el mismo olor y sabor. Schafik se lanzó para alcalde de san matador y salio taleguiado, igual para la mayoría de guerrilleros, pero al menos ganaron algunas alcaldías y diputados en la asamblea legislativa. De nada les valieron los mitos en esa lid, y tras la derrota quedaron mutilados el mítico I de mayo, día que inició labores la nueva asamblea. Fueron sorprendidos por sus “audaces” compañeros anti-comunistas que los traicionaron pactando con el ”enemigo”. De su locura a la esperanza de buenos negocios con sus nuevos socios políticos, fracasaron en su ilusoria ”renovación”, y sufriendo esquizofrenias murieron políticamente al final de la legislatura en las elecciones de 1997. Pobrecitos. El fracaso lo corono el remate de los comunistas, ortodoxos y guerrilleros que in crescendo ganaron más alcaldías y diputados.

Schafik fue electo diputado y jefe de fracción en la asamblea en 1997. Con eso amplió el espacio de su influencia política, generando cruentos y crueles debates en temas centrales y sensibles de la vida nacional. Su accionar político in crescendo lo llevo a ser uno de los principales analistas de las problemáticas del país. Su opinión contaba y participaba en entrevistas y debates con intelectuales y políticos en los principales canales de televisión. Su mayor pecado fue acusar sin medias tintas, en vivo y en directo a algunos de los miembros de las cúpulas derechistas, que se creen dueños de Cuscatlán. Sin miedo denunció los errores y problemas que sus gobiernos habían generado, con el propósito de favorecer económicamente a sus amigos y grupos corporativos. El calor de los debates revelaba los verdaderos pleitos políticos, y alguna vez creímos que Schafik y su contraparte pasaron de las palabras a los puñetazos. Eso NO lo vimos, pues se suspendió la transmisión para calmar los ánimos y retomar el programa con cordura. Tal confrontación, vista a todo ”gato color” en todo el territorio, re-confirmó que Schafik seguía siendo ”el escrutador de los ricos”, y por ende ”el más apto para ser odiado”. Su irreverencia golpeaba fuerte a las cúpulas escuadroneras, y NO lo podían domesticar. En contra, lanzaron otra gran campaña de difamación y desprestigio, más cara que en las décadas anteriores, centrada en Schafik como blanco principal y personal, y los comunistas como blanco electoral. Era un poco más de lo mismo de los viejos tiempos, pero eran tiempos de ”paz”, y a pesar de su poderío NO lo ”querían tocar”, por temor a que ”los tocaran” los demonios comunistas.

Re-demonizando demonios y otros diablos

La matanza de los diablos que machete en mano se lanzaron a la insurrección en 1932, creo el mito de que esos ”indios” irreverentes habían sido exterminados. En su ausencia, habían demonizado a los pocos comunistas que sobrevivieron, y continuaron con los que salieron de la guerra en 1992, y sobretodo con los que seguían subvirtiendo el status quo y su política en tiempos de paz. Las cúpulas escuadroneras, al NO ganar la guerra habían perdido poder, y tenían miedo de seguir perdiéndolo vía elecciones. Por eso re-lanzaron una gran campaña de miedo, y tergiversando realidades pretendían aterrorizar a la población abusando de sus medios de desinformación. Creyeron crear el mito: ”Schafik el malvado”. Fue fácil, pues ya se sabía que era un demonio comunista, Él lo confeso y NO renegaba de su afiliación política, aunque evitaba nombrarla para NO morder los anzuelos, ni caer en las trampas del acoso periodístico. Lo añejaron con la imagen de viejo bravo, intransigente, malcriado, comeniños, secuestrador, subversivo, etc. La telecorporación dirigía el show, y se le unía un coro de periodistas, analistas, intelectualoides, renovadores, izquierdistas arrepentidos, etc. Más pronto que rápido convirtieron a Schafik en un ”capo del mal”, con bandas de comunistas que eran capaces de las peores cosas, hasta de tomar el cielo por asalto. Esta florida propaganda potenció la cultura anti-comunista e inundó el mundo de las comunicaciones. Fue una campaña multimillonaria, que desde inicios de los 90s se extendió hasta la primera década del nuevo milenio, siendo permanente, amoral y perversa en momentos electoreros. Peleando y politiqueando se fueron develando los mitos que le impugnaban a Schafik y los comunistas, los mitos de los comunistas y otros diablos y especies que se veían pero medio conocíamos.

Conociendo millonarios pobres y oligarcas desheredados

Las odas para, y sacrificios por el pueblo, eran rituales centrales de comunistas guerrilleros y diablos similares. Pero las realidades develaron que el tal pueblo NO era tan conocido – era más bien un mito del imaginareum revolucionario. Irónicamente, había que explorar y conocer sobre lo que tanto se había hablado, soñado, amado . . .

Vagando en el amado pueblo, el Bicho U y Sawamura el Campeón sufrieron una revelación. Jugando con los comunistas que los demonizaban por ser Ellos y pensar con cabeza propia, se fueron de campaña con un compa guerrillero que peleaba una alcaldía allá, en las faldas de un volcán bonito camino a oriente. Tenían la mala maña de operar a la incandescente hora del diablo: las 12 meridiano, que siempre pide el sagrado almuerzo y descanso. Buscando tortillas por esos montes, medio extraviados vieron que de un ranchito chiquito y desconchabado salio un viejito chiquito y pechito, con unas hilachas de camisa desabotonada mostraba una lujosa osamenta producto de la subnutrición histórica, descalzo y con un pantalón de un difunto hermoso que se sostenía con un pedazo de pita, medio asustado pregunto: ¿Y ustedes quiandan haciendo mucha? Andamos visitando y platicando con la gente sobre las elecciones de alcaldes y diputados. ¿Ya se decidió por quien va votar? ”Ah, esque dicen quesi gana ese Shafi y los comunistas, nos van quitar las casas, las vacas, los terrenos, ...”. ¿Y usted cuantas casas tiene? Le pregunto Sawamura con tono condescendiente. El viejito se quedo perplejo, calló y seguramente sintió que la tierra se le movía y el diablo se lo tragaba. Sus ojos delataban que su pobre cerebro se retorcía y desorbitado por aquella cruda y cruel realidad, boto la quijada mostrando su amplia pobreza dental y cabizbajo se ahogo en su silencio. El Bicho andaba un mapa y vio que estaban en una propiedad de la familia del compa que iba para alcalde. Y le dijo al viejito: ”No se aflija abuelo, el Tata deste baboso comunista que va para alcalde es el dueño de estos terrenos, y no lo han echado ni lo van echar. Por ay anda con nosotros y usted lo debe conocer. Además, no conocen ni le hacen caso al tal Shafi”. El viejito medio muerto en su desconcierto dio la vuelta, caminó y desapareció.

Ese día el Bicho y Sawamura conocieron pobres que NO sabían que eran pobres, y unos pasos más allá, hubo otros que alegaban pertenecer a linajes azules, y respondieron con prepotencia al ver sus miserias, alegando que les habían robado las propiedades de su familia por culpa de los comunistas. Al final de la jornada, con la caída del crepúsculo y al son de unas chengas con chicharron y ron, vino la reflexión, que ni el genio del pobre Schafik explico: Existe una especie de pobres que viven en un mundo mítico creyendo ser millonarios u oligarcas desheredados. Lo científicamente verificado es que son de los más pobres de los pobres y la mayor parte del pueblo. Pero NO se estudió e interpretó, y en el ”ajo” electorero NO era fácil convencer a los pobres de que eran pobres y que NO votaran por los ricos – se priorizó el marketing político destinado a una minoría en detrimento del activismo político de la mayoría. En ese momento, el ”ajo” electorero se subordinó al ejercicio del poder de la cúpula gobernante, queriendo imponer su capricho de eliminar a Schafik de la escena política. Un peleador que perturbaba su accionar y asustaba su sueño; y que gracias a ellos era más conocido. Su paranoia devino en pleitos e intrigas novelescas.

Un novelón de película

Schafik sufrió el más despiadado ataque del más burdo terrorismo mediático. Sin mayores pruebas lo acusaron de ser el autor intelectual de los principales secuestros cometidos en los 90s. Fue el sospechoso central del famoso y fantasmagorico ”caso secuestros”: Un gigante en el espacio cibernético de los medios de desinformación, y un bicho microscópico en material penal. Esos magos sacaron del sombrero un demonio para asustar a uno de los hombres fuertes de la escena política de Cuscatlán. Ante la embestida, Simón fue tenaz y sereno moreno bailó en ese novelón. Lo acosaron implacablemente para sacarle ”el indio”, y lo lograron: fue parco. Se limito a decir: ”tienen techo de vidrio”. Y con ese bendito verso añejado con un maldito silencio, jaqueó a la cúpula secuestradora que lo acusaba. Luego les envió un breve mensaje semisubliminal en público, pues tenía información de los negocios que el capo más católico le secuestraba a un su socio, y se le había complicado. En contra, quiso mostrar músculo allá abajo, en las tinieblas de lo político, intentando capturar a otro viejo comunista Compa de Simón, y susodicho autor material de los secuestros. Nunca se vio y lo que reveló la desinformación periodística en ese novelón, fue el fiasco policial.

La policía se topó en las sombras de la clandestinidad con el Viejomalo. NO fue la primera vez que fallaron, y por eso activaron la fuerza del ”organismo”, y unos ”locos” que presumiendo su ”inteligencia”, se los engancharon para ”cazar comunistas”. La cacería del Viejomalo es una leyenda sin fin. Dicen que dicen que solo lo ven los ojos ciegos en su oscuridad. Los cuilios que lo siguen terminan muertos de miedo, o quedan lisiados de por vida sufriendo esquizofrenias, pues los sorprende y asusta convirtiéndose en Jaguar, Cadejo y otros animales y vegetales. Los locos fracasaron de a millón en la cacería, salieron asustados con la cola entre las patas, les quitaron el empleo y se perdieron en su demencia. Pobrecitos. Se creyeron la leyenda de que eran los más ”audaces” y se vieron incapaces frente a un viejo de sus odiados comunistas legendarios. Más allá de las leyendas, lo real es que en una de esas fugas fugaces, allá por ”bandidos del boulevard”, en un pachanguero de luces negras con rones y rumbas inmortales, el Viejomalo se topó con Sawamura el Campeón, que andaba acompañado de una voluptuosa deidad germánica que cegaba con sus destellos esmeraldas y doradas crines. El Viejo andaba despabilando la anemia, se lanzó y cuestionó: ”¡Puta! ¡No se te quitan las malas mañas!”. ”¡Tuve buenos ejemplos! ¿Y que diría Simón si te viera por estos lares?”, respondió Sawamura, que aun descolochado, encachuchado y con gafas de intelectual, lo reconoció y vio sus ojos devotos de la belleza y el pecado, por lo que lo remató: ”¡No te aflijas, van unos cuantos a tu salud!”. El Viejo soltó una potente carcajada, y como jefe que es, le echo la mano al hombro y lo sentó. Conspiraron por unos infinitos instantes al son de unas pils, y ya con la sed aliviada se fugó. Dicen que dicen que en la salida lo esperaba El Puma y con fugaz agilidad se lanzaron por la barranca que está al otro lado de la calle y desaparecieron en las oscuras mágicas aguas azulañil de una poza iluminada por un ojo del plenilunio. Allá abajo, en Xibalbá los esperaba la Divina Xivet, y al son de unos tarros de xixa y otros de xocolatl, analizaron la situación y planificaron su accionar. Luego se recrearon en las divinas concavidades y renacieron en las exuberantes convexidades de la morena Xivet. Aurora los apapachó y les iluminó los laberintos por los que seguirían jugando ”mica y escondelero”, burlando ”locos y cuilios” en la junglas urbanas del Valle de las Hamacas y otras veredas de Cuscatlán.

En ese mítico devenir, lo científicamente verificado es que esos diablos subversivos andan en su salsa y pachanga peleadora como en los viejos tiempos. NO se ven, pero se sabe que por ”ay” andan jodiendo y riéndose de los sustos que le deparan a sus perseguidores. Y siguieron en las andadas allá abajo, mientras allá arriba, Simón en su salsa y pachanga política iba a otra pelea por la mera guayaba en el umbral del milenio. Un sopón que sumaba al calor, sabor y olor de ese novelón que algún día será película.


Continuará

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